Como en todo año electoral, las subas salariales se acelerarían en 2013
Belén Olaiz, economistade la consultora Abeceb, analista de macroeconomía , explica un escenario posible sobre paritarias 2013.
El gobierno seguiría intentando –como lo hizo en 2012- limitar los incrementos salariales para evitar un descontrol en materia inflacionaria, pero es esperable que muestre mayor tolerancia a las demandas sindicales, ya que una mejora en el poder adquisitivo de los asalariados dará impulso al consumo de los hogares, lo que mejorará el posicionamiento del oficialismo de cara a las elecciones.
Todos los cañones apuntan a que los incrementos salariales de 2013 van a superar los del año pasado. Los primeros acuerdos sectoriales parecen corroborar esta idea: recientemente los no docentes de universidades y colegios privados acordaron una suba de 25%, mientras que los bancarios convinieron un incremento de 24,3% a cuenta de las paritarias previstas para marzo. Varias razones permiten pensar en una aceleración de la dinámica salarial para este año. En primer lugar, hay que tener en cuenta el escenario electoral.
En este sentido, si bien el gobierno seguiría intentando –como lo hizo en 2012- limitar los incrementos salariales para evitar un descontrol en materia inflacionaria, es esperable que muestre mayor tolerancia a las demandas sindicales. Es que una mejora en el poder adquisitivo de los asalariados dará impulso al consumo de los hogares, lo que mejorará el posicionamiento del oficialismo de cara a las elecciones. Hay que tener en cuenta que en octubre el gobierno pondrá en juego la posibilidad de la re-relección. Al observar lo sucedido en los últimos años, en todos los períodos electorales -excepto en 2009 cuando la recesión puso un techo a las pretensiones salariales dado que se discutían empleos, y no salarios- las subas de ingresos superaron las del año previo.
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La recuperación esperada para la actividad económica también daría cierto aire para mayores incrementos que los observados en 2012. Es que el año pasado la fuerte desaceleración de la actividad puso un techo a las pretensiones salariales, dado el contexto de mayor riesgo de pérdida de empleo. De hecho, si bien en aquel entonces no se observó una caída significativa del empleo, las empresas llevaron a cabo diversas medidas de ajuste (como el congelamiento de vacantes o la reducción de horas extras) que pusieron de manifiesto la menor demanda laboral.
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Este año, el modesto rebote económico debería traducirse en un mercado laboral más estable, y con esto, en una posición más sólida del gremialismo para exigir mejoras en la capacidad adquisitiva de los asalariados.
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Finalmente, la división existente en el sindicalismo también atentaría contra el objetivo oficial de limitar las paritarias. De hecho, el sindicalismo opositor estaría promoviendo como piso un 25%, e incluso se habló de un intento de revisar la paritaria en la segunda mitad del año. En sentido contrario, si bien la suba en el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias debería ayudar a moderar las subas, el timming será importante (las negociaciones ya arrancaron, pero el ajuste del impuesto podría esperar hasta marzo), y lo mismo puede decirse respecto del monto en que se eleve. Hasta ahora, el gobierno habría ofrecido un incremento del 20%, muy por debajo de las demandas del sindicalismo.
Con todo, la pauta salarial para este año estará enmarcada en una estrategia del gobierno orientada a hacer uso tanto de la política de ingresos como de la monetaria y fiscal para maximizar el crecimiento económico de cara a las elecciones de 2013. Sin embargo, los riesgos de que esta estrategia complique todavía más el precario equilibrio macro vigente son crecientes, dado que se traducirá en mayores presiones sobre una dinámica inflacionaria de por sí elevada.
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