¿De qué hablamos cuando hablamos de gas y petróleo?

El diputado nacional del Frente para la Victoria analiza las claves detrás del debate por la recuperación de un recurso estratégico para el desarrollo al cerrar de manera definitiva la controveria tras la expropiación del 51% del paquete accionario de YPF.

Escribe Guillermo Carmona (*)

Si le prestamos atención a las posiciones expresadas por la oposición en el reciente debate por YPF nos damos cuenta que aún quedan secuelas del pensamiento economicista de los '90 en nuestra Argentina, cuando los técnicos, consultores, economistas y empresarios sometían a los gobiernos y partidos políticos a sus propios intereses. Fue justamente a partir de esta subordinación del Estado a la lógica de los mercados que perdimos gran parte del patrimonio nacional. Entre ellos nuestro buque insignia de la actividad petrolera como lo fue, la hoy recuperada empresa YPF.

Hoy sabemos la importancia que tiene para la Argentina el crecimiento económico, pero también hemos aprendido que no hay buenos resultados económicos sin buenas decisiones políticas y sin un proyecto de país que oriente esas decisiones.

En este debate nuevamente los criterios economicistas quieren minimizar las razones políticas que sostienen nuestras decisiones. Creo que es necesario pero no estratégico discutir la tasación  económica de una empresa que el Estado nacional ha rescatado de las manos de especuladores del mercado energético; es legítimo pero no fundamental que hablemos de la tasa de interés que nos hemos comprometido a pagar por los bonos que el estado argentino se ha comprometido a emitir; estoy convencido de que es importante pero no estratégico evaluar los pasivos ambientales que han quedado a consecuencia de la explotación petrolera.

Según mi punto de vista, esa es sólo una parte del debate que hoy nos estamos dando. Los recursos naturales, entre ellos el gas y el petróleo, no tienen para los pueblos un valor económico por sí mismos. Su ponderación debe estar en función  de un proyecto estratégico de país. En este sentido me pregunto: ¿Cuál es el valor que tiene el petróleo como instrumento para modificar la matriz productiva de la argentina y romper su dependencia del modelo agroexportador? ¿Se puede calcular el interés de la generación de  millones de puestos de trabajo para que miles de familias argentinas puedan vivir con mayor dignidad y plenitud como resultado del control del recurso petrolero? ¿Cuál es valor de mercado de aquellos científicos y técnicos que han regresado a la Argentina o que se están formando en nuestro sistema educativo confiados en un modelo productivo que necesita del petróleo como insumo fundamental? ¿Se trata de un problema de tasación la formulación de un proyecto nacional que permitirá incluir a millones de jóvenes como ciudadanos plenos a un país que usa sus recursos naturales como instrumento para la inclusión social?

La energía, el centro neurálgico de cualquier matriz productiva, no se reduce a cuantificaciones caprichosas de una oposición circunstancial. La energía es un medio estratégico para un fin trascendental que es mejorar la vida de millones de compatriotas de la Argentina presente y también de las generaciones venideras.

Petróleo e integración regional

¿Se puede cuantificar económicamente el valor que tiene el petróleo en el proceso de integración regional que venimos protagonizando?. Es imposible e intrascendente un esfuerzo de esta naturaleza. Se trata de un problema político y de una respuesta política: este gobierno ha tomado la decisión estratégica de poner todos sus recursos naturales en un proyecto nacional y continental los que, junto al patrimonio natural de otros países de la región, se proponen un proyecto emancipador que transforme América Latina en un actor preponderante del sistema político internacional.

En este sentido recuperar YPF fue para la Argentina, recuperar una parte de la soberanía nacional pero al mismo tiempo sabiendo que mantener el control sobre recursos naturales estratégicos en un mundo en crisis energética y alimenticia, significa poder dar respuesta a los desafíos estructurales del siglo que estamos atravesando.

Sirvan como ejemplo el petróleo de Venezuela, hoy al servicio de su propio pueblo y que está siendo explotado por una empresa estatal. Petrobras en Brasil ha sido y será un instrumento fundamental para el desarrollo de ese país y la región  en los próximos años. En Argentina, el proceso es similar con una YPF bajo control estatal y con enormes perspectivas de recuperar el autoabastecimiento energético a raíz del descubrimiento de  nuevos yacimientos como Vaca Muerta o la inmensa reserva petrolera que tenemos bajo nuestro mar adyacente.

Tampoco creo en un modelo extractivista de nuestros recursos naturales. El petróleo de Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina y hasta el de las aguas de nuestras islas Malvinas son recursos estratégicos en la medida en que podamos transformarlo, agregando valor y conocimiento y poniendo sus beneficios en manos de la mayoría del pueblo latinoamericano. Ayer mismo se presentó el proyecto Pampa Azul y también es una decisión destinada a recuperar soberanía, tomar decisiones en beneficio del pueblo argentino y sostener una activa política de integración latinoamericana.   

(*) Guillermo Carmona es diputado nacional del Frente para la Victoria por la provincia de Mendoza

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