¿El asesino, el enemigo íntimo?

Mauro Szeta explica cómo se inició la investigación por la muerte del hincha de Racing y cómo derivó en la pista más fuerte: homicidio.

De arranque, se dijo que la muerte había sido accidental. Se especuló con una extraña caída a la pileta y se barajó la hipótesis de una muerte sin matices criminales. De arranque, el club Racing sostuvo el argumento de un atípico accidente, digno de una película.

De arranque también, se habló de la declaración clave de una vecina, pero se aclaró que sus dichos no estaban judicializados, y por eso, sus palabras no tenían valor. Así, durante los primeros días, la noticia de la muerte de Nicolás Pacheco, en la pileta de Racing, en Villa del Parque, quedó en eso, en una supuesta muerte accidental.

En silencio, el fiscal Marcelo Rettes no se conformó con la versión de la caída y empezó a sospechar de un homicidio. Para eso contó con un informe forense clave: uno de los médicos que hizo la autopsia dejó asentado por escrito que los golpes no eran compatibles con una caída accidental.

Así dejó abierta la puerta para el homicidio. El fiscal juntó prueba y puso el ojo en el asado previo que tuvo la víctima con cinco amigos. Ahí, según consta en su acusación, el alcohol en exceso tuvo un rol preponderante y disparó el ataque criminal. Para decirlo más clarito. A Pacheco lo mataron a golpes y lo tiraron a la pileta para disfrazar el crimen como un accidente.

Todos estaban alcoholizados, los amigos, devenidos en sospechosos, y la víctima con 1.83 gramos de alcohol en sangre. La fiscalía no puede precisar el móvil del crimen. Se dijo de todo, se especuló con todo, pero nada se pudo probar.

Se dijo que a Pacheco lo mataron porque iba a denunciar como periodista partidario de Racing que los barras iban "prendidos" en el pase del futbolista Centurión. También se vinculó el homicidio con la foto de varios barras del club en un crucero. Por ahora, el motivo real del asesinato no está claro. Desde la justicia dirán con razón jurídica que no hace falta probar un móvil para probar la responsabilidad criminal. Y es cierto. Desde la mirada social, y no jurídica, sería un paso importante, saber por qué lo mataron. Sólo eso, saber ¿por qué?

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