El Congreso bajo extorsión de los vaciadores de YPF

El diputado nacional por el Frente de Izquierda y los Trabajadores repasa la discusión que se dió en la maratónica sesión en la que se sancionó el plan para resarcir a Repsol por la expropiación del 51% de YPF.

Escribe Néstor Pitrola (*)

Lo primero que hay que señalar es que el debate sobre la indemnización a Repsol, fue sólo una autorización de deuda externa que el Congreso discutió con un pacto ya cerrado y cocinado, con aprobación previa del Directorio de la Compañía extranjera. Bajo riesgo de una crisis financiera en caso de rechazarlo, Diputados discutió sometido a extorsión.

El debate fue una sesión de terapia de más de cien oradores que se dedicaron, con raras excepciones, a justificar su compromiso pasado con la privatización menemista, apoyada como lo destacó la presidenta en la sesión de apertura legislativa por el propio kirchnerismo, continuada por Fernando De la Rúa, por Eduardo Duhalde y, por supuesto, por la presente década "nacional y popular".

La derecha, macrismo y massismo, se abstuvo para no obstaculizar el "acuerdo amigable" con los vaciadores de YPF, permitir el nuevo ciclo de endeudamiento con el capital financiero y brindarle apoyo a las concesiones del tipo Chevron para la explotación futura de Vaca Muerta. Es decir que apoyaron.

El radicalismo y la centroizquierda, que votó a favor la ley de expropiación-compra del 51% del paquete accionario de Repsol-YPF, votó en contra por razones técnicas, de precio, de método o de tasación, pero que dejaron entrever claramente la coincidencia estratégica con la política energética en curso.  Lo mismo Elisa Carrió, que usó su oratoria para transformar el problema de la entrega petrolera en un caso policial de corrupción, una manera pintoresca de evitar el debate y convalidar el curso general que implica este pacto: abrir las puertas a todas las multinacionales para otro ciclo de entrega colonial del subsuelo y colocar a Vaca Muerta y a YPF como garantía del nuevo ciclo general de endeudamiento.

Resultó sorprendente el voto "no negativo" a favor de esta ley entreguista, de los diputados "sindicales" del moyanismo, Facundo Moyano y Omar Plaini, en función de la línea establecida por los dirigentes sindicales del sector, Pereyra y Roberti, que actuaron como lo que son, agentes de las empresas petroleras al interior de los sindicatos obreros. Digamos de paso que la nueva YPF SA de Miguel Galuccio ha dado continuidad a la política de tercerización laboral, salarios en negro y persecución antisindical (petroleros presos y condenados en Santa Cruz) del grupo español. El "nacionalismo sindical" ha votado la política antiobrera y antinacional en materia petrolera.

Roberto Feletti, el defensor de punta por parte del kirchnerismo, pidió dejar de hablar del pasado, es decir el vaciamiento de YPF por parte de Repsol-Eskenazi-Kirchner como continuidad de los '90.

El Partido Obrero le contestó que es precisamente el futuro, la hipoteca en las espaldas de los argentinos que constituye una nueva deuda externa, ilegítima y usuraria, de más de 11 mil millones de dólares entre capital e intereses. Y reclamamos llevar a los tribunales a los vaciadores (Repsol) que giraron todas las ganancias por más de 20 mil millones de dólares, pagaron la compañía con los propios dividendos de YPF, no invirtieron en exploración por lo cual hoy importamos hasta 15 millones de dólares, liquidaron la flota petrolera y dejaron un pasivo ambiental no menor de 8 mil millones de dólares. Por otra parte llamamos al pueblo argentino a realizar el juicio de responsabilidades políticas de los funcionarios y políticos que tutelaron el vaciamiento.

Nuestra intervención desnudó que el verdadero capital de la deuda es no menor de 8.000 millones de dólares, si consideramos los 500 millones ya capitalizados del Discount que se "olvidó" Axel Kicillof y, especialmente, considerando que la tasa promedio internacional es de un 4% (por ej. Bolivia) y nosotros pagamos el 8,75%. Esto por el 51% del paquete accionario, por lo tanto el precio total es el doble, más de lo que pidió inicialmente Repsol, por eso Antonio Brufau fue aplaudido por el directorio y los accionistas de la ex gasolinera, devenida en gran jugador internacional petrolero a partir de YPF.

El Partido Obrero denunció que el pacto Chevron, -otra vez el futuro diputado Feletti-, vuelve al núcleo del saqueo hicrocarburífero: se permite, como se permitió a Repsol y a todas las operadoras petroleras, exportar un bien escaso, no renovable de un país con petróleo, pero no petrolero. Nada más y nada menos que la apropiación de la renta petrolera, porque además se permite el giro de utilidades al exterior.

La cuestión de la renta petrolera y su uso para beneficio de las multinacionales y sus socios del capital financiero, es la clave de un agravamiento de la economía extractiva y rentística. El diputado Carlos Heller dijo que quedó en el pasado la Argentina de la deuda, pero no sólo eso es falso, -con una deuda de más de 200 mil millones de dólares (como le marcamos en la sesión) que fondos buitre, Club de París, Repsol y Ciadi mediante escalará a un 70% del PBI-, sino que lo que queda en el pasado es la Argentina industrial del relato K.

Nosotros pusimos de relieve el carácter antinacional de la operación de "avenimiento", contra las propias tradiciones del nacionalismo burgués en el Perú de Velazco Alvarado que expropio sin un peso la YPC, o la Bolivia de Germán Bush y después de Ovando que hizo lo propio con la Gula, más atrás Lázaro Cárdenas en Mexico y más acá Hugo Chávez y el pueblo y la clase obrera de Venezuela defendiendo la PDVSA estatal.

Este nacionalismo siglo XXI de cartón que es el kirchnerismo es lo opuesto de esas tradiciones, por lo cual le dijimos a la oposición tradicional, tan preocupada por el chavismo del cristinismo, que "duerman sin frazadas porque en esta operación no hay rastros de chavismo".

El Partido Obrero marcó un rumbo a favor de la nacionalización integral de la industria de hidrocarburos, investigando las cuentas de todas las empresas petroleras nacionales y extranjeras, sin pagarles un peso de indemnización y disponer el ahorro nacional y la renta petrolera en función de la exploración e industrialización del país. Tarea que indudablemente no la harán los gobiernos de los Ezkenazi, los Bulgheroni o los Techint, si no los trabajadores constituyéndose en alternativa de poder político.

(*) Néstor Pitrola es referente del Partido Obrero en la provincia de Buenos Aires y diputado nacional por el Frente de Izquierda y los Trabajadores

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