Escenario electoral: hegemonía oficialista y fragmentación opositora
El director de la consultora Equis analiza el escenario electoral de cara a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y las elecciones generales que se celebrarán en agosto y octubre del próximo año.
Es esta entonces la actual arquitectura electoral nacional: fuerte predominio del oficialismo con un piso electoral de 33% de votos nacionales y fragmentación opositora creciente donde ninguna de sus alternativas accede al 20% de votos nacionales. Peor aún, cada liderazgo emergente en la oposición resulta equivalente a los ya existentes, ninguno prepondera sobre el resto y compite con los ya instalados, fagocitándose el mismo electorado.
Tal el caso de Mauricio Macri y Sergio Massa y eventualmente los liderazgos de UNEN que podrían recaer en la figura de Julio Cobos o incluso Hermes Binner cuya complementariedad con el electorado que acompaña al PRO fue muy notorio en las elecciones del año 2011 donde el FAP aspiró votos de centro derecha en distritos emblemáticos como Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.
El único interrogante abierto hoy es si el Frente para la Victoria logra perforar su piso del 33% de votos y acceder al 40% de cara al año 2015 y obtener entonces un triunfo en primera vuelta, en la certeza que ninguna alternativa opositora se ubicará a menos de 10 puntos dado su nivel creciente de fractura.
Para que esto suceda son claves dos elementos:
1. La gestión del oficialismo en el tramo 2014-2015, sosteniendo niveles de empleo y consumo como lo viene realizando desde el año 2003.
2. El respaldo al candidato e involucramiento de Cristina Kirchner en la campaña electoral para la renovación presidencial.
Luego las propias virtudes del candidato que deberá primero representar de manera cabal al 33% de los votantes kirchneristas que constituyen el piso electoral de la fuerza. Es esta una condición central del candidato oficialista: ser plenamente kirchnerista sin rodeos ni medias tintas para apropiarse del enorme activo que supone poseer uno de cada tres votos nacionales como piso electoral.
Y con respecto al piso electoral oficialista , señalemos sólo algunos episodios de naturaleza socioeconómica emblemáticos (hay también y muchos logros institucionales, educativos y culturales) de esta tan inesperada como gigantesca tarea de reconstrucción nacional, logros que se traducen en el notable volumen electoral que acompaña al oficialismo en todas y cada una de las elecciones acontecidas desde el año 2005, nunca por debajo del 33% de los votos nacionales, independientemente del tipo de elección de que se trate, ejecutiva o parlamentaria.
Los logros de la década ganada son muchos y ya se comentaron demasiadas veces como para intentar originalidad pero, para ser claros, el kirchnerismo recibió una toldería neoliberal y devolvió un país.
Señalemos algunos episodios de naturaleza socioeconómica emblemáticos (hay también y muchos logros institucionales, educativos y culturales) de esta tan inesperada como gigantesca tarea de reconstrucción nacional.
Baja del desempleo: Néstor Kirchner asumió con más desocupados que votos, 22% de respaldo electoral contra 24% de desempleo. Hoy con más de 5 millones de puestos de trabajo generados, la cifra es de menos de un tercio, 7,1%.
Baja en la pobreza. Desde mayo del año 2003 abandonaron la pobreza 16.000.000 de argentinos, el equivalente a toda la población de la Provincia de Buenos Aires.
La línea de indigencia por debajo de la cual los ciudadanos pasan hambre, al asumir Néstor Kirchner impactaba sobre el 27,6% de la población. Hoy el descenso es tan notable que en magnitud abandonaron la indigencia el equivalente de toda la población de Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Tucumán.
La brecha entre ricos y pobres que al asumir Néstor Kirchner era de 35 veces, hoy es de 14 veces y el Coeficiente Gini que indica el nivel de concentración del ingreso (valor cero igualdad absoluta y valor 1 inequidad total) bajó de 0,56 a 0,39 producto de la baja en la pobreza y la mejora de los estratos medios que se duplicaron entre los años 2003 y 2012, pasando de 9 millones de personas a 18.000.000 integrantes de la clase media, sector arrasado por el neoliberalismo y que paradojalmente aún mantiene en parte sus valores insolidarios como paradigma de vida.
Se duplicó la base previsional, donde había un jubilado en el año 2003 hoy hay dos y se logró la máxima cobertura previsional de Latinoamérica con el 96% de cobertura.
La deuda externa pasó de representar el 166% del PBI a menos del 40% hoy en tanto el PBI obtuvo, el más alto crecimiento de la historia nacional. Sin duda el desendeudamiento es una de las fortalezas notables de nuestro país, proceso que llevó adelante Néstor Kirchner "contra viento y marea", y que a posteriori resultó avalado por investigaciones del propio FMI que advierten que bajos niveles de endeudamiento promueven más y más estables ciclos de crecimiento económico, amortiguando el tradicional stop and go de las economías muy endeudadas.
Se desplegó la Asignación Universal por Hijo que transfiere a 3,4 millones de niños en 1,8 millones de hogares donde residen 7,2 millones de personas, un promedio $900 mensuales, equivalentes al 20% promedio del ingreso de los hogares para el 30% de la población de la base de la pirámide de ingreso, que es la población objetivo de este plan social.
La AUH resulta así el más importante plan de promoción social de la historia, que invierte el 0,6% del PBI por año, por caso el doble del plan emblema de la región, el "Bolsa Familia" de Brasil que invierte el 0,3% del PBI en su financiamiento.
Se desarmó el sistema de AFJP siglas del Afano de las Jubilaciones Privadas, un dispositivo de depredación ideado por el poder financiero que bajo la ilusión de mejorar los montos de la jubilación promedio y crear un "mercado de capitales" , desfinanció al estado al tiempo que se apropiaba del 30% de los aportes previsionales del trabajador en concepto de "comisiones".
En la década ganada se actualizó de salario mínimo por sobre la inflación luego de 12 años de congelamiento, se relanzaron las paritarias que hoy llegan a 2.000 a nivel nacional, mientras las jubilaciones y pensiones se actualizan automáticamente dos veces al año.
Se recuperó para el Estado nacional y los provinciales el 51% del paquete accionario de YPF, se quitó autonomía al Banco Central reformando su carta orgánica y se lo transformó en una poderosa herramienta de política económica.
Se preservó el empleo frente a la mega crisis internacional. En efecto, en los inicios de la actual crisis financiera internacional los ministros del Trabajo de los países miembros del MERCOSUR suscribieron en el marco de la 98ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT en el año 2009, una Declaración en la cual planteaban la necesidad de enfrentar la crisis con medidas que tengan como objetivo fundamental la preservación de los empleos.
La preocupación de la OIT no era exagerada, si se consideraban los antecedentes de lo acontecido en la región la década anterior de hegemonía neoliberal, donde el empleo local resultaba muy vulnerable ante la crisis externa.
En el caso argentino, el compromiso frente a la OIT fue satisfecho plenamente.
Además del récord de crecimiento económico de la década kirchnerista y el millonario crecimiento en el número de puestos de trabajo que supuso, la preservación del empleo doméstico frente a las crisis internacionales resultó uno de los atributos centrales del modelo nacional iniciado en mayo del año 2003. Durante los años '90 cuando el neoliberalismo modelaba el proyecto socioeconómico nacional, el empleo doméstico resultaba extremadamente vulnerable a las crisis externas.
Así, durante la denominada crisis del Tequila - muy pequeña comparada con la actual en términos relativos - durante su corto despliegue entre los años 1994 y 1996, la desocupación abierta pasó de 10,7% al 18,4% en un año, para instalarse en 17,3% en la salida de la crisis durante el año 1996. Más de un millón de puestos de trabajo perdidos en sólo doce meses, sin recuperación al cabo del tercer año de iniciada la crisis.
Por el contrario un año después de la caída del banco Lehman Brothers, en el inicio del despliegue de la actual mega crisis financiera internacional, en setiembre del año 2009 el desempleo local se ubicaba en el 8,8% de la población económicamente activa.
A diferencia de lo acontecido durante la década perdida de hegemonía neoliberal, la performance del empleo doméstico en el curso de la crisis internacional fue de notable protección y la tasa de desempleo no solo no aumentó sino que en el último trimestre de 2014 fue de 7,1%, casi dos puntos por debajo que la registrada en los inicios de la mega crisis.
En fin, podríamos seguir, pero estimamos que utilizar más espacio sería abusivo y ocioso. Fuimos afortunados, a partir de mayo del año 2003 vivimos la mejor década desde mediados del siglo pasado cuando Perón y Evita pusieron los cimientos de la patria Justa, Libre y Soberana que el neoliberalismo se empeñó en destruir.
Los gobiernos de Néstor y Cristina pudieron revertir el ciclo de decadencia neoliberal y plantar a la Argentina con esperanzas de volver a ser uno de los países socialmente mejor integrados del mundo, integración para la cual el reciente acuerdo con el Club de París - normalizando deuda e intereses contraídos por el neoliberalismo socioeconómico encarnado en la última dictadura, el menemismo y la Alianza Progresista Frepaso-UCR - , resultaba un paso tan doloroso como necesario.
(*) Artemio López es sociólogo y director de la consultora Equis
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