La agenda del gobierno, cada vez más alejada de la mayoría de los argentinos
El dipurtado nacional que integra el interbloque del Frente Amplio Progresista analiza las últimas decisiones del gobierno nacional.
Últimamente dos situaciones han mostrado de la manera más obscena la brutal desconexión del Gobierno y la ciudadanía. El 10 de diciembre mientras morían compatriotas en las calles de distintas ciudades, durante el acuartelamiento de las fuerzas de seguridad asociados a saqueos de comercios, la Presidente de la Nación bailaba durante el festival organizado para celebrar los 30 años de democracia, que debió suspender en un gesto de mínima sensibilidad y solidaridad con el dolor de las familias afectadas.
En medio del reciente corte de energía eléctrica y de agua en distintos sectores de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, ningún funcionario competente se hizo cargo ni dio la cara para diagnosticar ciertamente el problema y organizar oportunamente la cobertura de la emergencia. Sólo aparecieron tardíamente para deslindar responsabilidades; después de diez años en el gobierno llegaron a decir que analizaban la posibilidad de que el Estado se hiciera cargo del control del sistema eléctrico, cuando en realidad el Estado siempre es responsable del control para garantizar calidad y eficiencia en la prestación de los servicios públicos, los brinde de manera directa por administración o a través de concesionarios a los que les encomienda esa misión. Pero para completar el bochornoso cuadro de situación, el Secretario de Energía Daniel Cameron jugaba al golf en Pilar ese mismo fin de semana.
El silencio oficial se completa con la ausencia presidencial, tal como ocurrió con el accidente ferroviario de Once o en Cromañón, cuando tampoco existió la voz oficial oportuna comprometida con la tragedia.
Luego, sobrevino el fallido intento de promover un aumento en el impuesto a los bienes personales, cuando los contribuyentes no soportan más incrementos en la presión tributaria, que ya supera el 40 % del PBI, si consideramos los impuestos y tasas de los tres niveles del Estado (nación, pcias y municipios).
Se suma el escandaloso viaje del titular de la AFIP Ricardo Echegaray a Rio de Janeiro, con gastos extraordinarios, que habrían sido afrontados por un empresario amigo, que opera en la aduana, a la que el funcionario tiene bajo su control.
Todo ello resulta más que revelador de la descomposición del vínculo del gobierno con la realidad y las vivencias y padecimientos de una sociedad que simplemente clama por verdad, justicia, sensatez, transparencia y auténtica preocupación y ocupación de sus gobernantes por la resolución de los problemas que padece a diario.
(*) Omar Arnaldo Duclós es diputado nacional del GEN en el interbloque del Frente Amplio Progresista
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