La cuarentena y el comienzo de una nueva ética social

Me permito decir que esta cuarentena no es casualidad, sucede justamente como comienzo de una nueva ética social, que tiene como principio fundamental la felicidad tanto individual como colectiva, debiendo transitar por los caminos de la igualdad, solidaridad y libertad.

Sin embargo, todavía vivimos en un mundo en el cual en el mismo momento que respiramos por primera vez al nacer, es justamente el último en el que somos completamente libres.

A medida que vamos creciendo nos encontramos con una vida casi planificada, un conjunto de normas que van a regir nuestras conductas marcándonos lo que está bien de lo que está mal, lo que es correcto y lo que es incorrecto. Lo “ético” y lo “moral” en el comportamiento humano en sociedad.

“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”, dijo el filósofo Jean Paul Sartre y nos regaló una de las reflexiones más importantes para la humanidad

Nos ordenaron desde pequeños cómo teníamos que comportarnos: Eso no se dice, no se toca, no se hace. Se habla así y se hace lo “normal”. Estructuras ya impuestas que lejos de hacernos feliz nos alejan aún más de nuestro verdadero sentido de vivir.

Sin embargo, estamos en un momento de evolución, en el comienzo de una sociedad que tiene la valentía de romper con lo “ético” y las normas “morales” que nos han impuesto; y, cuestionarse: ¿Por qué no puedo ser lo que quiero ser y no lo que han hecho de mí?

Si hay un mundo simbolizado es porque el ser humano así lo hizo, y de la misma manera lo puede cambiar. Se puede cambiar este sistema tan macabro e individualista, este régimen que prioriza lo material por sobre lo social y que entrega solo valor al tener sobre el ser de la humanidad, que nos quiere hacer creer que con el crecimiento ilimitado de cosas materiales se encuentra el bienestar y la plena felicidad, fortaleciendo así esta lógica del consumo como una necesidad.

Sin embargo, ¿de todas esas cosas que necesitábamos y que hoy tenemos en casa, cuantas nos dan bienestar? ¿Y cuánto de lo que tenemos, lo necesitan otras personas?

Una gran parte de la sociedad con una gran conciencia colectiva, hace tiempo se dio cuenta que las cosas materiales ni una pizca de felicidad le aporta a los íntimos momentos, sino más bien en que y con quien los comparte.

Que aquellos que todavía creían que el éxito iba ligado inevitablemente de la riqueza, después de largos días en sus casas, seguramente nos pueden confirmar que estaban en lo erróneo.

Una epidemia que vino a exponer la crueldad de este sistema capitalista, en esencia el creador de la concentración de riquezas y en consecuencia, de las desigualdades sociales, basado en la importancia del mercado, incitando a la sociedad al consumo, y prometiendo en ello encontrar el bienestar individual y social.

Una cuarentena que nos deja valores fundamentales como solidaridad, igualdad y libertad como ética social para encontrar la verdadera felicidad. Solo hay que tener un poco de coraje para hacerle frente a este sistema que nos dijo cómo y quiénes deberíamos ser e ir en busca de lo que nuestro verdadero ser nos dice. Que con un poco de todos podemos transformar este mundo en el mejor posible.

Jesica Skrbec es abogada en Derecho Público, Magister en Políticas Públicas y fundadora de La Organización de Derechos del Ciudadano (DECI)