La democracia, la policía y el hambre
El premio Nobel de la Paz y tiular del SERPAJ condena la extorsión policial y la analiza en el contexto del 30º aniversario de la recuperación de la democracia.
Las fuerzas de seguridad tienen caminos institucionales para resolver los conflictos y reclamos salariales. Junto con las condiciones laborales hay que cambiar la matriz de las bases profesionales del trabajo policial de la mano de un proceso asociativo que permita la toma de conciencia profesional, y exigencias salariales sensatas por vías institucionales más allá de la actitud de las cúpulas policiales.
Pero lo que no puede suceder bajo ninguna circunstancia, es que el poder político, portador del mandato popular, se someta a la insubordinación violenta de la fuerza policial. Este debe actuar dentro de la ley y sancionar a los responsables del alzamiento contra las instituciones del Estado.
No es posible que los gobernantes se sometan a sectores policiales que contienen mafias responsables de la inseguridad por su complicidad con el delito organizado del comercio de las drogas, la trata, trabajo esclavo, robo de autos, incluyendo torturas y zonas liberadas. Por eso debe investigarse la relación entre las protestas y la ola de saqueos simultánea.
Por otro lado, también resulta muy grave que el Gobierno Nacional quiera disuadir y criminalizar cualquier reclamo social con un comando conjunto de operaciones de fuerzas de seguridad a nivel nacional, mientras niega bonos salariales, actualización de planes sociales, y refuerzos a los jubilados. Una vez más su relato de modelo virtuoso para el pueblo argentino entra en crisis. Más aún teniendo en cuenta que no escatima en beneficios para las corporaciones como Monsanto, Barrick Gold, Chevrón y Repsol, a la que le pagaremos 5.000 millones de dólares de indemnización por querer ser soberanos.
El país cumple 30 años de democracia con muchas luces y sombras, y la debemos fortalecer, tengamos en claro que la democracia no se regala y tampoco es un mero acto electoral, son espacios a construir con más igualdad y participación ciudadana, y todos somos parte responsable.
(*) Adolfo Pérez Esquivel es premio Nobel de la Paz y presidente del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ).
fuente: http://www.adolfoperezesquivel.org
Temas
Dejá tu comentario