La respuesta ha sido el "blue"
Escribe Dante Sica (*)
Y lo más grave no es quizás que la medida no tenga éxito en cambiar la evolución de esta cuenta, sino que vuelva a poner en el centro de la escena a la cuestión cambiaria y, por ende, a disparar la incertidumbre.
Es que otra vez domina el sentimiento de que hay pocos dólares para las transacciones necesarias para la economía argentina, incluso limitadas por el cepo. La gente vuelve a tener la sensación de que el dólar está barato, y se vuelca a comprar divisas en todas las ventanillas que aún tiene disponible. Esto impulsa la demanda del dólar paralelo y, como consecuencia del tamaño de este mercado, estos cambios intempestivos en la demanda se transforman en grandes oscilaciones del precio, hasta exageradas, amplificando el ruido. Lo que no hace más que reforzar la sensación de incertidumbre y coordinar de manera negativa las expectativas, generando un círculo vicioso.
Así, como consecuencia de actuar sobre los síntomas pero no sobre las causas, y de hacerlo de una manera totalmente desarticulada y bajo el paraguas de una estrategia consistente, las autoridades no hacen más que agravar al final del día la situación de partida.
La solución definitiva a todas estas cuestiones (problemas de fondo e impericia) es atacar el atraso cambiario, consecuencia directa de una inflación elevada, con una estrategia integral y coherente. Si en lugar de dar una respuesta general a este problema se sigue intentando tapar de a uno los "agujeros" que le van apareciendo al corset del cepo cambiario, y que seguirán surgiendo sin aviso de continuar en este rumbo, en algún momento no alcanzarán las manos disponibles. Con todos los riesgos que un escenario como ese tiene aparejados.
Seguir esquivando el problema no hace más que armar una suerte de gran olla a presión, no sólo aumentando el costo de cualquier solución sino también los riesgos de que se escape de control. Afortunadamente, incluso un escenario fuera de control estaría lejos de convertirse en una situación tan traumática como en el pasado, gracias a condiciones exógenas excepcionales que apuntalan los fundamentos de la economía argentina. Pero no evitar una situación evitable no parece una opción lógica desde ningún punto de vista.
(*) Economista, ex Secretario de Industria, Director de Abeceb.com
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