Los formadores de precios
La tarjeta única para supermercados y las fabulosas ganancias bancarias por los costos del dinero plástico.
Escribe Nicolás Kusznir
La conformación de monopolios y oligopolios dota a las empresas de capacidad de formar precios y, de esta forma, sostener o incrementar sus márgenes de ganancias, en situación de privilegio.
Entender este proceso, en vinculación con la estructura productiva característica de nuestro país, resulta esencial para desentrañar la lógica detrás de la evolución reciente de los precios. Es en esta compleja realidad estructural en donde el Gobierno Nacional actúa insistentemente, para dotar al Estado de la capacidad institucional suficiente como para conducir lo mejor posible un proceso de desarrollo económico que priorice la inclusión social, lo que los privados por sí solos nunca podrían garantizar.
De esta forma, lejos de las recetas antiinflacionarias ortodoxas que varias veces se han aplicado a lo largo de nuestra historia, y cuyas consecuencias implicaron una situación de enorme penuria para las clases populares, la actual gestión nacional trata de combatir la nominalidad de la economía utilizando herramientas que ataquen las causas de la subas de precios, su propagación y que protejan el salario real de los trabajadores.
Entre ellas, podemos destacar la implementación de derechos de exportación (que atacan la causa primaria del aumento de precios) y las políticas de precios máximos y de ingresos (que reducen la propagación de la inflación y el impacto en el bolsillo de los trabajadores), en un marco más amplio de refortalecimiento de las capacidades estatales para intervenir más efectivamente en los distintos mercados concentrados.
Por ello, resulta tan importante visibilizar el rol que ocupa cada actor en nuestra realidad económica coyuntural para, de esta forma, lograr identificar las mejores políticas a adoptar y descartar definitivamente las recomendaciones de ajuste, tantas veces sugeridas por algunos analistas pese al enorme costo social que provocan y a lo extemporáneas que, afortunadamente, lucen ante nuestra realidad económica actual.
(*) Economista integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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