Macri: Menos alumnos, más tarifas
El diputado nacional por el Frente Nuevo Encuentro analiza las políticas impulsadas por el macrismo en materia de Educación en la Ciudad a la luz que abrió la falta de vacantes en la escuela pública que afecta a miles de chicos.
En su política educativa, el gobierno de la Ciudad expresa también una manifiesta inspiración tecnocrática, ya que vincula la idea de "buena educación" al resultado de pruebas estandarizadas, que vienen revelando su incapacidad de entender las realidades pedagógicas concretas. La decisión de crear un Instituto de la Calidad Educativa, así como la insistencia en la evaluación de los docentes, en una perspectiva punitiva, es el prólogo de un modelo pedagógico "a la chilena", que ha estallado por los aires y es cuestionado por millones de ciudadanos y ciudadanas de ese país.
Con matices de grado, el autoritarismo ha sido un rasgo constante de todos los ministerios de Educación del PRO. Recordemos que el primer ministro macrista del ramo, Mariano Narodowsky, está procesado por escuchas ilegales y no tuvo mejor idea que presentar demandas penales contra menores que ocuparon colegios en protesta por las inaceptables condiciones edilicias que el macrismo había prometido resolver. El otro ministro, Abel Parettini Posse, defendió explícitamente a la dictadura genocida y acusó a los jóvenes de potenciales criminales y siempre sospechosos de rebeldía.
Claro que la educación no es la única expresión autoritaria de la política pública del PRO. La muy promocionada Policía Metropolitana reveló una particular concepción de seguridad. Sus primeros dos jefes fueron procesados por diversos actos ilegales. La brutal represión a los ocupantes de la Sala Alberdi y a los profesionales, trabajadores y pacientes del Hospital Borda dan cuenta de un verdadero modo de gestión del conflicto social.
En estos días, el gobierno porteño puso en el tapete otro tema vital para nuestros ciudadanos: los subterráneos. Recordamos que en su campaña de 2007 Macri se preguntaba públicamente si no éramos tarados que no podíamos construir diez o 15 kilómetros de subte por año. Frente a esas definiciones tan fuertes, el balance de lo hecho en este sentido es ciertamente paupérrimo. En lugar de esos kilómetros de subte, se delinearon unas pintorescas bicisendas. Para el subte, el macrismo abrió a regañadientes algunas estaciones construidas por gestiones anteriores. Su política de transporte subterráneo más consistente ha sido el rapidísimo y sistemático aumento de las tarifas, lo que se tradujo en una sostenida reducción del universo de usuarios. El aviso de un nuevo aumento desde el 1 de marzo desnuda esta tendencia exclusivista. La única verdad es que quiere desalojar a los sectores más humildes de este vital medio de transporte.
Queda claro que el dialoguismo y el respeto a las instituciones que el jefe de gobierno porteño exige regularmente al gobierno nacional es pura cháchara, ya que no se compadece con el que él mismo practica en su gestión. Además, hay otro elemento muy importante para ponderar: la vinculación del Ejecutivo con el Legislativo. Macri vetó nada menos que 118 leyes votadas por la Legislatura, muchísimas de ellas por el propio bloque oficialista.
La política pública del macrismo se expresa con un lenguaje marketinero, pero si observamos las acciones concretas de su gobierno veremos una inequívoca orientación de ciudad para minorías. Una "ciudad para pocos", debiera decir abiertamente para consignar su verdadero programa de gobierno. Más que un político moderno, Mauricio Macri es un neo-oscurantista disfrazado.
(*) Juan Carlos Junio es diputado nacional por el Frente Nuevo Encuentro.
Fuente: www.juancarlosjunio.com.ar
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