Obama: las expectativas en América Latina

El profesor e investigador del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, Alejandro Simonoff, ofrece un panorama sobre lo que se espera en un nuevo mandato del presidente norteamericano.

En términos generales, los temas que debería encarar el presiente Obama en su nueva gestión tienen que ver con la búsqueda de oportunidades económicas conjuntas, no sólo fomentar el eje Pacífico (México, Chile y Colombia), como así también disipar toda acción intervencionista hacia los procesos políticos que se viven en la región (recuérdese la situación generada por el golpe de Estado que destituyó a Zelaya en Honduras y fue avalado, tras cierta dilaciones iniciales, por Washington).

Es decir que debería dejar atrás el esquema neoconservador de dividir la región en gobiernos buenos y malos y optar por una visión más pragmática que permita la mejora de oportunidades para todos. Pero la situación de equilibrios de fuerzas internas entre halcones y palomas, sumada a cierta predilección por los primeros en materia de seguridad, no nos permiten ser muy optimistas.

Además de ello, la región presenta dos temas que serán importantes: la probable sucesión de Hugo Chávez Frías en Venezuela y cómo encarar la política de apertura creciente en La Habana.

Evidentemente, la sucesión del presiente venezolano representa un desafió, tanto para la administración demócrata como para la región, ya que una sucesión poco ordenada podría afectar la estabilidad regional. Por ahora todos los actores, incluido Washington, han dejado que se conduzca de acuerdo a la resolución interna de este proceso, lo cual es saludable. Abandonar este camino sería algo realmente peligroso para las relaciones interamericanas.

La cuestión cubana y su proceso de apertura, en tanto, debe ser apoyado y estimulado desde la región y desde los Estados Unidos, que debe tratar de dejar atrás las rémoras de la guerra fría que aún guían la relación con el régimen de los Castro.

Otro tema es la política migratoria. Creo que aquí deberíamos hacer algunas salvedades. La primera: cómo resultará esta nueva iniciativa, a la luz de la resistencia republicana ante las ideas que impulsa el presidente Obama. Y en segundo término, una distinción espacial entre Sudamérica, por un lado, y México, Centroamérica y el Caribe por otro, ya que la cuestión inmigratoria afecta mucho más a estos últimos que a los primeros.

Los avances en esta materia son sustanciales para la evolución de la relación de los Estados Unidos con esos últimos países, ya que, además su radicación y logro de empleos, resultan centrales en sus economías por el envío de remesas que potencian su crecimiento.

La segunda administración de Obama no tendrá más foco en América Latina de lo que tuvo el primer gobierno. Si bien se están desactivando los focos en Cercano y Oriente Medio (Irak y Afganistán) que llevaron a que la región perdiera prioridad, están apareciendo nuevos (Siria y en la región del Sahel y la inconclusa situación iraní con respecto a la cuestión nuclear) que se siguen llevando la principal atención de Washington.

Por otro lado la continuidad de la crisis económica, iniciada en 2008, no deja espacio para apostar demasiado a la región latinoamericana.

En la relación bilateral con Argentina, los temas económicos son los prioritarios, ya que, para la Argentina, salir definitivamente del default resulta prioritario para mejorar el acceso al mercado de capitales.

Al respecto, podemos decir que, en una de las causas pendientes con esos fondos de inversión, el Tesoro Americano ha apoyado la propuesta elevada por Buenos Aires para que acepten los parámetros de reducción de deudas como los ofrecidos por el país en 2005 y 2010. Esto resulta un apoyo importante.

Desde lo político, podemos rescatar el rol político de Argentina en la Agencia Internacional de Energía Atómica, donde ha sido un activo colaborar por el desarme.

Temas

Dejá tu comentario