Para Argentina, Chávez fue vital

El especialista en Relaciones Internacionales Jorge Elías analiza el futuro de Venezuela y de la región tras el fallecimiento de Hugo Chávez.

Tras la muerte de Hugo Chávez, Venezuela deberá elegir en las urnas a su nuevo presidente. Las opciones son al menos dos: el actual vicepresidente del país, Nicolás Maduro, que es el candidato oficialista impulsado por el mismo Chávez antes de su partida a Cuba para su última operación, y Enrique Capriles por la oposición.

Después de eso, habrá una recomposición de la economía interna, que, junto a la inseguridad, son los dos temas serios. También tiene otros dos ejes: la relación con Estados Unidos por un lado y con Cuba, por el otro. A Venezuela se le decía 'cubazuela', porque su economía está atada por el petróleo subsidiado.

¿Trascenderá el movimiento chavista? Seguro. El chavismo no es un modelo de exportación como pudo serlo la revolución cubana. Es muy difícil trasladar la política aplicada en un país petrolero a otro agroexportador, como es el caso de Argentina. Cuenta con adeptos como Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y Raúl Castro, líderes de economías que se mantienen a flote con cientos de miles de barriles de petróleo. Pero no se trata de una ideología global.

Lo cierto es un movimiento que puso en práctica distintas políticas de inclusión social, que antes no existían. Tal vez, el que antes no tenía ni voz ni voto ahora tiene voto y quizás un poco más de voz. Es una situación que se vive en Venezuela pero también en toda América Latina.

Con respecto a la relación con los Estados Unidos, este país ha dejado de ser un dedo índice que señale a los otros estados del continente hacia dónde tienen que ir. Prueba de esto es que en la región está una de las diez economías más grandes del mundo, que es Brasil. Y otra de gran relevancia, como México. 

No creo que se produzcan cambios significativos. En Venezuela puede modificarse la ecuación de las fuerzas políticas, hacia la derecha o hacia la izquierda. Pero no creo que se vuelva para atrás. 

En referencia al futuro de la región, América del Sur hoy es Brasil, pese a que en los discursos siempre es más carismático que aparezca Chávez. 

El país que conduce Dilma Rousseff se ha cuidado de no ser vocero regional porque, si al volumen de su economía y al tamaño de su población además le sumara la intención de imponer su voz, se ganaría como enemigos a todos sus vecinos. 

Por eso, más allá de las agrupaciones regionales, hoy más que nunca hay una democracia consolidada en todos los países y existe la observación internacional, que aleja los temores de fraude o golpes militares. Por lo tanto, no son esperables cambios traumáticos en la región.

Con respecto a Argentina, para el actual gobierno fue vital el acompañamiento de Chávez. En su momento, tras la ruptura con el Fondo Monetario Internacional, la relación económica de nuestro país con el mundo se suscribía a Venezuela. 

Por entonces, el eje Caracas – Buenos Aires era permanente. Y todavía hay muchos acuerdos económicos en marcha, vinculados a maquinarias agrícolas, alimentos y petróleo. Esta relación debería sobrevivir a los gobiernos, porque se trata de acuerdos estratégicos entre estados.



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