Pentecostés, esa venida que hoy se reactualiza en la Iglesia
El presbítero Claudio Caruso cuenta que esta historia tiene dos mil años y a pesar del tiempo transcurrido hace progresar el mundo desde entonces a través de corazones renovados: una historia auténticamente progresista.
Esribe el presbítero Claudio Caruso ( *).
Hace dos mil años en aquel imponente Cenáculo de Jerusalén donde los seguidores de Jesús junto a su Madre estaban encerrados, temerosos, y con el corazón paralizado, pasó algo humanamente inexplicable... fuera de toda lógica racional. De repente sus rutinarias vidas fueron alteradas por una Presencia superior: el Espíritu Santo, el Espíritu del Amor que los invadió y cambió completamente desde dentro.
Esta historia de la que hoy hablamos tiene dos mil años y a pesar del tiempo transcurrido hace progresar el mundo desde entonces a través de corazones renovados: una historia auténticamente progresista.
Es también una historia futurista. Con similar fuerza y entusiasmo que en aquella oportunidad va a producirse en la tarde de este domingo 8 de junio en los Jardines Vaticanos con la presencia del Papa Francisco, el Patriarca Bartolomeo, el presidente palestino Abbas y el premier israelí Simon Peres un hecho con muchas similitudes: hombres buenos, creyentes y religiosos, temerosos del mal que a veces parece imperar en el mundo pero conscientes de que hay una esperanza y ellos tienen que fomentarla.
Esa es la historia que hoy se reactualiza en la Iglesia y por ende en la humanidad: la venida del Espíritu Santo viene a renovar la faz de la tierra y el corazón de los hombres y mujeres de buena voluntad.
También hoy hay temores, pero esta vez y - por la acción del mismo Espíritu Santo - el Papa nos ha invitado a salir afuera de nuestros "capillismos"; ya no estamos encerrados a menos que lo hagamos para "atrincherarnos" en nuestra comodidad, egoísmo o cobardía.
En este Pentecostés el Espíritu del amor viene a manifestar los temores – porque no podemos esconderlos – y vemos la realidad.
Al mismo tiempo esa fuerza nos regenera para ser verdaderos constructores de esa Paz que pedimos no esperándola solo de lo Alto, sino trabajándola día a día desde un corazón sereno y solidario.
Los líderes religiosos y políticos que en la tarde del domingo se encontraran no rezarán juntos: "estarán juntos para rezar", evitando toda forma de sincretismo religioso. Los líderes políticos de ambos países no son religiosos, pero si creyentes e invocarán en su hebreo y árabe la acción de ese mismo espíritu que esperamos penetrará en lo más íntimo en el corazón de estos hombres y les infundirá el deseo del diálogo sincero. Harán un descanso a su constante acción política, para dar lugar integrándola a su "dejar obrar a Dios".
Es mucho lo que el Santo Espíritu debe hacer en sus corazones: regar arideces, curar heridas, suavizar durezas, convertir pequeños y grandes egoísmos incluso de verdaderos criminales, como lo manifestó recientemente Francisco.
Pero fundamentalmente deberá este renovado Pentecostés, ilusionarnos con la Paz : convencernos de que lo que parece imposible, soñador o ilusorio para el hombre no lo es para Dios ni para sus Hijos de buena voluntad cuando se encuentran y juntos se vacían de sus criterios y empiezan a confiar en esa Luz y Fortaleza que viene de su más plena dignidad.
(*) El presbítero Claudio Caruso es el fundador de Cronica Blanca Argentina.
@cronicablancaar Temas
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