Proyecto de país, proyecto de vida
La ministra de Desarrollo Social realiza un balance del impacto que significó el programa Progresar en la franja de jóvenes de 18 a 24 años, articulado en un marco más amplio de políticas públicas de inclusión e igualdad social.
Profundizamos el trabajo territorial, creando redes desde los más de 770 Centros Integradores Comunitarios, y promovemos espacios de participación a través de más de 1500 mesas de gestión. Estos espacios constituyen un modelo basado en el diálogo y el trabajo conjunto con distintos niveles del Estado – nacional, provincial y municipal – y actores sociales de la comunidad. Estas son herramientas vitales para la implementación de políticas de abordaje integral desde donde se integran saberes populares y técnicos en acciones.
Porque entendemos a la juventud como sujetos de acción y decisión política trabajamos para la recuperación de su protagonismo. No solamente hemos ampliado el derecho a voto a partir de los 16 años sino también hemos creado e impulsado diferentes espacios de debate y participación. La rebeldía, la transgresión y el compromiso son valores que se reflejan en estos espacios. Porque creemos, como decía el presidente Néstor Kirchner, que la juventud es el punto de inflexión del nuevo tiempo.
Y acá nos encontramos nuevamente frente a una otra política lanzada por la Presidenta. Seguimos sumando herramientas de inclusión, de justicia social y de búsqueda constante de igualdad de oportunidades para todos y todas. No es casual, si algo hemos demostrado durante estos años de gobierno es que no vamos a claudicar nunca en conseguir un país más justo e igualitario.
Y es difícil, después del largo camino recorrido, que a algunos todavía les cueste entender que esta lucha la tenemos que dar todos juntos y de forma unida. Que para que esta democracia sea fuerte hay que abandonar las veleidades personales y poner todo el esfuerzo al servicio del pueblo. Desafío que trasciende la discusión acerca de si se "habla mal o bien" de un gobierno; o incluso si se difunden o no sus acciones, sino que implica pensar de qué modo cada uno de nosotros podemos aportar, desde nuestro lugar, para reproducir las desigualdades sociales o para profundizar un proyecto de país más democrático e inclusivo.
Frente a los constantes ataques desde la cultura del desánimo, señalaba: "Existen gurúes que nunca hacen una autocrítica de su lamentable legado, y sin embargo eso pareciera no incomodarlos a la hora de levantar el dedo y permitirse señalar a otros. No me extraña: a más de uno he visto bajar la mirada y quedarse sin palabras cuando, mano a mano, le pedí propuestas concretas. Quienes ocupamos cargos en la función pública, estamos en ellos para servir al pueblo y no para servirnos de los cargos. Por eso es importante terminar con la hipocresía de quienes declaman que quieren construir cuando solo quieren destruir y sobre todo tener memoria y recordar que, cuando tuvieron la oportunidad, muchos de ellos no estuvieron a la altura de la historia. Hoy eligen el camino del desánimo y quieren presentarse como los que tienen las soluciones para los problemas de nuestro país. Se rasgan las vestiduras hablando de la necesidad de terminar con la fragmentación, pero a la hora de la verdad no son capaces de ceder ni un milímetro de su posición de privilegio".
Sin embargo, somos conscientes que, como siempre, la mejor respuesta es el trabajo. Articulando acciones y sumando esfuerzos desde abordajes integrales. Y este mismo empuje es la impronta con que nace Progreso. Desde el Ministerio de Desarrollo Social, se pone en juego toda la experiencia y red territorial, junto a Anses, Pami y los distintos ministerios, para trabajar en conjunto, detectar a los jóvenes y acompañarlos.
Y porque las oportunidades nunca se reducen al ingreso, la valiosa experiencia en el desarrollo de las mujeres del "Ellas Hacen", nueva línea del programa de Ingreso Social con Trabajo, "Argentina Trabaja", es aplicada en el acompañamiento de los jóvenes. Frente a la necesidad de contar con espacios para dejar al cuidado a sus hijos/as, esta misma red, que incluye Centros de Primera infancia, espacios en los Centros Integradores Comunitarios (CIC) y distintos recursos que son definidos por la identidad de cada lugar, se pone al servicio de los jóvenes de Progresar para que puedan terminar sus estudios.
El proyecto de un país, es el proyecto de vida de millones de personas. Y la historia de nuestra Argentina nos enseñó -en ya muchas oportunidades- que no es posible imaginarlos por separado. Por eso, como señaló nuestra presidenta, "más que una política de Estado, este es un proyecto de vida digno". Progresar ya no puede pensarse como el privilegio de unos pocos, sino el derecho de todo un pueblo.
(*) Alicia Kirchner es ministra de Desarrollo Social de la Nación.
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