Somos una nación soberana, no un mercado

El diputado nacional en el bloque Frente Nuevo Encuentro analiza la decisión del gobierno nacional de reabrir el canje de deuda sancionado esta semana en el Congreso de la Nación.

Escribe Juan Carlos Junio (*)

La historia de la deuda es la historia de nuestra dependencia, de nuestros condicionamientos, de nuestra imposibilidad de desarrollarnos y mejorar la calidad de vida del pueblo argentino. Ha sido en realidad el instrumento más fenomenal de succión de nuestras riquezas y del quebrantamiento de la soberanía de la Nación.

La apertura del tercer canje contribuirá a poner en contexto y a darle verdadera dimensión al proceso de negociación de la deuda llevado adelante por el entonces presidente Néstor Kirchner.

Esa reestructuración de la deuda fue en realidad uno de los pilares de un nuevo modelo de crecimiento con inclusión social. Una renegociación de la deuda que hubiera seguido los cánones tradicionales nos habría condenado a otra década de frustración en lugar de la década de mayor crecimiento desde nuestra Independencia.

Esta negociaición tiene característica singulares. Fue realizada sobre las bases de un enfoque ideológico que nunca se había recorrido en la historia argentina. En primer lugar, se hizo sin el paraguas de los organismos financieros internacionales, que hasta entonces era una premisa sagrada. Se los dejó de lado y poco después se canceló el total de la deuda con ese organismo para cortar todo vínculo y condicionamiento. En segundo lugar, fue una oferta unilateral. O sea que se establecieron condiciones de pago compatibles con el crecimiento argentino para que se pueda salir del marasmo económico y social que vivía nuestra Patria. Se hizo una quita sin precedentes en las finanzas mundiales: el 65 por ciento ya es un verdadero número cargado de simbolismo en esta materia. Y se aprobó una Ley Cerrojo que inducía a los acreedores a participar del Canje a riesgo de quedar con acreencias sin valor alguno.

Otra negociación tradicional basada en el temor a los poderosos hubiera colocado al país en la imposibilidad de salida de la crisis. Luego, el Canje de 2010 aprobado por este Congreso, respetó las orientaciones de esa renegociación, llegando a una masa de acreedores del 93% con títulos canjeados.

Suena mezquino cuando algunos sectores políticos o mediáticos niegan o minimizan esa reestructuración. Hoy es fácil decir que el Cupón de PBI es una concesión gratuita a los acreedores y que la quita podría haber sido mayor. Aquellos que por entonces decían que el ex presidente Kirchner era un temerario por defender una punción extrema ahora vienen con relativismos semánticos para rebajar el mérito de aquella determinación. Pero, ciertamente, ese mérito ya nadie lo cambiará porque es parte de la historia.

Esta nueva reapertura del canje es una nueva demostración de voluntad de pagar a quienes hasta ahora no hayan entrado en el canje y con ella se caerá un argumento que esgrimen los fondos buitre contra nuestro país.

Somos una Nación soberana, no un mercado. Pagar sí, pero sin someterse a los designios de ningún prestamista. ¿Querrán entrar o no en el canje los Fondos Buitres? No lo sabemos. Pero seguramente sabrán que la voluntad de la República Argentina y sus principios en la materia son inquebrantables. Se pagará lo mismo que en los otros canjes. Las prioridades siguen siendo el crecimiento, la inclusión social y la distribución del ingreso.

Estoy convencido entonces que la normalización definitiva de la deuda pública defaulteada en el 2001 constituirá otro eslabón en la construcción de este modelo de crecimiento, inclusión social y recuperación de la soberanía económica de nuestra Nación.

(*) Juan Carlos Junio es diputado nacional en el bloque del Frente Nuevo Encuentro

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