Sumando coincidencia fiscales

Ernesto Mattos Economista integrante del GEENaP

La rebelión fiscal de los sectores de oposición tiene un denominador común, que es evadir impuestos con el objetivo de desfinanciar la política redistributiva del gobierno, logro que fue posible en base a una gestión y renovación en los cuadros técnicos-burocráticos en las distintas instituciones del Estado.

Por ello dichos sectores han armado distintos frentes: por un lado, Hugo Moyano y Gerónimo Venegas, que continúan con su "revolución" del impuesto a las ganancias o impuesto a los altos ingresos, con la meta electoral de este año.

Lo hacen aún a sabiendas de que su propuesta representa al 17% de los trabajadores registrados, con el consiguiente anuncio del aumento del 20% de la cuarta categoría que realizó el Gobierno Nacional.

Sumado a este panorama "revolucionario", aparece Patricia Bullrich arengando a las masas con la consigna de "evadir impuestos" como plan de lucha. No debemos olvidar que Bullrich encabeza los anuncios del IPC-Congreso, donde promueve los datos de las consultoras privadas que estiman a ojo de la evolución de los precios, con una metodología cuanto menos dudosa y poco explicitada.

En sintonía a esta situación de desfinanciar la economía nacional, aparecen los "Jinetes del Apocalipsis" que, acordando con las cámaras empresarias de cereales y oleaginosas, parecerían
quererse poner al hombro el "frente externo" y desabastecer de divisas a la economía nacional.

Está claro que ambos frentes representan sectores lo suficientemente poderosos como para darse el lujo de "parar" y de evadir impuestos, en una secuencia histórica que registra antecedentes, por menos, desde la época de la Confederación.

Continuando con el frente externo de no liquidación de divisas, es preciso tener en cuenta como se halla estructurado: por un lado, se encuentran las patronales agropecuarias. En segundo lugar, y con un silencio constante, las empresas vinculadas al comercio exterior, que establecieron un corredor sojero utilizando las aguas del río Paraná.

Según la revista Mercado "el mayor polo aceitero del mundo se vislumbra así en las sombras de los barcos de gran porte que van y vienen aguas arriba del ahora dragado canal y en las 25 plantas extendidas a lo largo de 50 kilómetros hacia el norte, lo que sería Timbúes, y lo que va de Rosario a Ramallo hacia Abajo.

Ahí están los mayores productores multinacionales: desde Noble (China), Dreyfus (Francia), Toepfer (Suiza), Cargill (EE.UU.), y las locales Molinos, Vicentín, Aceitera General Deheza, Bunge, A.C.A., y Nidera, entre otras". En este territorio se transforma el 85% de la soja en aceites, harinas y pellets. En el puerto existen silos y gran tránsito de camiones.

Por lo tanto, si uno analiza la estructura productiva de la soja, es evidente qué intereses hay en juego y qué actores están presionando por una maxidevaluación, que profundice una Argentina de rutas y puertos relegando al país de la industria manufacturera, de la construcción y de los ferrocarriles que procura la integración nacional de las distintas economías regionales.



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