Tensión con el dólar blue
Existe una necesidad impostergable de proteger las reservas del Banco Central.
Escribe Gustavo Perilli (*)
Estrictamente en lo económico, como los precios internos subieron más que el tipo de cambios durante estos años, el argentino pudo adquirir bienes y servicios de producción extranjera a precios cada vez más convenientes. 2011 fue el año de la acumulación desmesurada de dólares por parte del sector privado, mientras que la primera versión de los controles asomó meses más tarde.
Desde mediados de 2012, en el segundo formato del control cambiario (conocido como "cepo cambiario"), como las familias solamente pudieron adquirir dólares al tipo de cambio oficial para viajar al exterior, eliminándose la posibilidad de su atesoramiento (operó el control cambiario denominado "cepo cambiario"), el gasto en turismo aumentó 50% con respecto a 2011, duplicándose en comparación con los valores de 2010.
La medida procuró evitar una crisis de balance de pagos que, como es recurrente en la Argentina, hubiera estado explicada por comportamientos especulativos legales e ilegales con consecuencias penosas sobre las tasas de interés.
La Resolución General de la AFIP Nº 3450, presentada en sociedad el lunes pasado, procuró encarecer la compra de bienes en el exterior y erradicar las medidas ilegales detectadas en el negocio del turismo. Su implementación elevó inmediatamente el dólar hasta $ 6,12, aunque su alcance posiblemente "se haya quedado corto": quizás se necesite más que eso para terminar con este "festín turístico" en el extranjero.
Aunque parezca antipático para quienes con buena fe planean llevar su familia a los parques de Disney o a conocer sus familiares europeos, el establecimiento de un "dólar turista" cercano a $7,8 y/o la aparición de medidas de similar naturaleza que la RG 3450 deberían esperarse para poner paños fríos "a esta fiebre", desincentivar la explosiva demanda en el mercado de cambios y remover hechos poco transparentes que, en cierto modo, están haciendo mella en los sentimientos morales de las familias.
Como la medida recibió una tensa bienvenida cuando el "dólar blue" saltó hasta $8,75, seguramente las autoridades tendrán que entablar una batalla impiadosa sin dejar librado al azar ningún detalle potenciador de eventuales "bolas de nieve", máxime si se tiene en cuenta que grupos monopólicos posiblemente estén determinando estos precios convenientes en "el mercado blue" mientras la gente recibe esa información como si fuera un sabio veredicto de un mercado que imparte justicia.
La situación es delicada porque las expectativas están extremadamente sensibles, en tanto que el manejo de la información es una herramienta que moldea caracteres de un sector privado que, desde hace años, está descontando el peor de los escenarios pese a que, en rigor, posiblemente lo esté determinando al ritmo de un "blue" dirigido por conveniencias empresarias.
En este contexto explosivo es extremadamente necesario que la política económica maneje y provea información adecuada para evitar que "elementos fantasmagóricos" alteren el ánimo de los individuos y vuelquen su ira en el minúsculo mercado del "blue".
Constituye una tarea central en la agenda, en tanto que su administración requiere paciencia y extrema precisión. No es momento de hacer anuncios rutilantes porque, en este delicado andamiaje de efectos y defectos, el Banco Central podría seguir perdiendo reservas pese a que, como ya se mencionó, el mercado del blue no sea demasiado representativo.
(*) Economista. Director de la consultora AMF Economía.
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