Todo se mueve
Escribe Gastón Harispe (*)
Cuando China, Rusia, Brasil e India -más tarde Sudáfrica- formaron el Bloque que hoy conocemos como BRICS, asomaba un horizonte de posibilidades que se manifestaban sobre todo en el plano político, especialmente como una salida a cierto status quo de una situación de hegemonía de los países centrales enclavada en una crisis sin fin y con sus fracasos globales naturalizados.
Era ya evidente el fracaso del Consenso de Washington, la transformación en "mito" de la prometida reforma del Fondo Monetario Internacional, el voto automático, casi siempre en el mismo sentido, de las resoluciones de la ONU, la imposibilidad de la misma de exigir el cumplimiento de sus propias resoluciones, que nosotros conocemos tristemente con las referidas a Malvinas, y la prevalencia de un orden financiero internacional desquiciado y desquiciante.
Ahora bien, cuando esta semana, en la Sexta Cumbre de Brasil, formalmente el BRICS constituye como su primera institución el Banco de Desarrollo, y además una segunda, el Fondo de Reservas de Contingencias; entonces por primera vez, es real la posibilidad de que el FMI y el Banco Mundial pierdan su monopolio. Podría ser el necesario contrapeso que equilibre la balanza y el punto de partida de un nuevo mundo multipolar.
¿Será el principio del fin de seis décadas donde el FMI y el Banco Mundial impusieron las reglas económicas a los países, no sólo emergentes, obligándolos a aceptar ajustes estructurales, recortes a los salarios y subsidios, entrega de soberanía monetaria, energética, etc.?
En la Sexta Cumbre los países integrantes del nuevo bloque declararon que: "Las inversiones que hagan en el mundo no van a tener la misma intención de expansión y de dominio militar y obediencia política, sino que va a haber un respeto cultural".
Los Brics conforman el 25% del PIB mundial y su comercio interno pasó de unos US$27.000 millones en 2002 a US$282.000 millones 10 años más tarde. Según algunos cálculos, esta cifra se duplicará en 2015. Pero sus miembros, excepto China, tienen grandes déficits en infraestructura, es esa la finalidad del Fondo de Reserva, que se constituyó con el aporte diferenciado de cada uno de sus miembros en proporción al respectivo PBI.
Mientras Estados Unidos y los países europeos invierten el 6% de su PBI en infraestructura, Rusia sólo invierte el 2,5%. Brasil necesita fuerte inversión en ese sentido para sostener su crecimiento de la última década. Sudáfrica e India tienen un fuerte atraso en el desarrollo de su infraestructura. Por eso necesitan el fondo de Reserva.
China es el único miembro que en los últimos años ha hecho inversiones multimillonarias en ese sector y la que menos necesita de la Reserva, a la vez que la que mayor aporte hará al fondo común.
Ese punto, que generó en su momento controversia incluso interna, sumado a la posibilidad cierta de que la sede del banco esté en China, genera expectativas respecto al manejo de los desequilibrios de fuerzas y las tensiones dentro del propio bloque. Por lo tanto, todavía quedan muchas cosas por resolver, pero es evidente que esta cumbre fue fundante e importante en la construcción de acuerdos básicos que permiten visualizar un horizonte de cambios profundos en la política y la economía mundial.
Para Argentina, si bien en principio se especuló con una pronta incorporación al bloque, la cuestión no es tan sencilla. Integrarse supone hacer aportes de capital tanto para el Banco de Desarrollo como para la Reserva que hoy serían muy difíciles de viabilizar dada la merma de sus reservas en el Banco Central y especialmente condicionada por la situación extorsiva que le generaron los Fondos Buitres y el Juez Griesa por la cancelación de su deuda externa.
De todos modos, y hasta el momento, la invitación a participar de la Sexta Cumbre fue en el marco de Unasur para viabilizar negociaciones de bloque a bloque. Se trata de acercar a países que comparten "aspiraciones e intereses" y que tienen "la obligación y responsabilidad de buscar resultados que tengan impacto real en la vida de los pueblos", sostuvo Dilma Rousseff, integrante de ambas partes de la negociación.
"Creemos que el diálogo fortalecido entre los Brics y los países de América del Sur puede desempeñar un papel activo en el fortalecimiento del multilateralismo y de la cooperación internacional, para la promoción de la paz, la seguridad, el progreso económico y social y el desarrollo sustentable, en un mundo globalizado cada vez más complejo e interdependiente", sostuvieron los Jefes de Estado.
*Diputado nacional por el Frente Para la Victoria.
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