"Un avance para construir un régimen tributario más justo"

El diputado nacional, que buscará renovar su banca en los comicios del próximo 27 de octubre destaca el impacto positivo que tendrán la modificaciones del Impuesto a las Ganancias en la progresividad del sistema tributario argentino.

Opinión de Carlos Heller (*)

Estamos convencidos de que este proyecto que modifica la ley de Impuesto a las Ganancias y que ya obtuvo media sanción en Diputados supone un avance en la construcción de un régimen tributario más justo, más equitativo y más progresivo. Cuando nosotros acompañamos esta iniciativa lo hacemos porque entendemos que se encuentra en línea con lo que venimos planteando insistentemente.

En primer lugar se elimina la exención del gravamen a las ganancias por resultados de compra-venta de títulos valores que no cotizan en Bolsa, pasando a tributar un gravamen del 15 por ciento. A partir de la aprobación de esta ley no veremos más casos como los de la venta de la mayor cementera del país sin que tribute un solo peso al Estado.

Con el mismo sentido, el proyecto deroga el artículo 78 del decreto 2284/91, que establecía la exención del tributo a las ganancias por la compra-venta de títulos valores para los residentes del exterior (sociedades y personas físicas). Dicha exención es una típica medida generada en el período neoliberal, que otorgaba un beneficio diferencial a inversores externos en detrimento de los inversores nacionales, dentro de una política general de atraer capitales del exterior a cualquier precio, alentando la extranjerización y la privatización de las empresas nacionales. Esa medida estaba incluida en el proyecto de ley que el bloque del Nuevo Encuentro presentó a mediados del año pasado.

Se trata de un proyecto de ley, enviado por el Poder Ejecutivo, que forma parte de la política tributaria y fiscal del Gobierno nacional. Lo digo y quiero destacarlo porque creo que se trata de un error tratar esta iniciativa como una medida aislada o electoralista o como un cambio tributario parcial.

Lo cierto es que desde el 1° de septiembre los trabajadores solteros y casados que cobren hasta 15.000 pesos brutos dejan de pagar Impuesto a las Ganancias, lo que sin más quiere decir que el 89,8 por ciento de los trabajadores registrados en relación de dependencia dejan de ser sujetos alcanzados por esta tributación y que solo quedan incididos por el Impuesto a las Ganancias menos de un millón de trabajadores. Esa es la noticia.

También habría que decir que a quienes ganan entre 15 y 25 mil pesos se les sube el 20 por ciento el mínimo no imponible, es decir, otros 955.527 trabajadores recibirán una mejora que será gradual y diferente según el nivel de remuneración. Y hay un incremento del 30 por ciento del mínimo no imponible para los asalariados de la Patagonia en su sentido más amplio, lo cual también tiene que ver con considerar las particularidades de lo que sucede en aquella región del país y que el 99,3 por ciento de los jubilados quedan exentos del pago del impuesto. Es decir, que solo quedará alcanzado el 0,7 restante, según dice el decreto.

Es correcto además que no se grave la compra-venta de acciones de empresas que cotizan en Bolsa partiendo de la idea de que hace muy pocos meses este Parlamento sancionó una nueva ley de mercado de capitales destinada a promover un verdadero mercado de capitales ya que la Argentina tiene un escasísimo desarrollo en la materia.

La autoregulación proclamada por los liberales no ha servido para generar un mercado de capitales fuerte y dinámico, más bien todo lo contrario y estas reglas que promueve la ley que hemos sancionado en este Parlamento abrirán la posibilidad de un régimen más transparente, donde no sean los propios interesados los que establezcan las normas, donde los ahorristas puedan confiar y pueda hacerse realidad la posibilidad de que las personas que tienen ahorros inviertan directamente en el capital de las empresas de sus zonas de influencia, de sus provincias o de sus localidades.

Es imprescindible insistir en que estamos hablando de una política fiscal y tributaria dirigida a sustentar el desarrollo económico, la mejor distribución del ingreso y la inclusión social. Y nótese que hablo de política fiscal y no solo de política tributaria porque en primer lugar hay que considerar cuál es la función del gasto público en el modelo de desarrollo que lleva adelante este gobierno desde el año 2003. Y en la actualidad, cuando uno observa este gasto, puede ver que allí aparece claramente marcada la función indelegable y el rol activo del Estado en materias como la seguridad social, la educación, la ciencia y la tecnología, la inversión en infraestructura económica y social, la construcción de viviendas, la salud, la promoción, la asistencia social.

Creemos que nadie puede poner en duda que se trata de una medida que va en la dirección del proyecto del que formamos parte. Lo sorprendente y lo que podría calificarse de oportunista o electoralista sería una medida que se apartara de ese rumbo. El Gobierno, con este proyecto, ratifica su voluntad de profundizar las políticas que hay hacia una progresividad impositiva que pueda ser utilizada para mejorar la distribución del ingreso.

(*) Carlos Heller es diputado nacional, presidente del bloque Frente Nuevo Encuentro, titular de la Comisión de Finanzas y tercero en la lista de candidatos del Frente para la Victoria en la ciudad de Buenos Aires por la que buscará renovar su banca

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