Un índice que recoge el avance de estos diez años

Los integrantes del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP) analizan las circunstancias que hicieron necesaria la elaboración de un nuevo índice de precios.

Escriben Javier Di Gregorio y Pablo Garrera (*)

El Índice de Precios al Consumidor es el índice que compara la variación de los precios de una canasta de productos respecto de dos períodos, incorporando bienes y servicios de consumo final según las ponderaciones que surgen de la Encuesta Nacional sobre Gastos de Hogares. Es por esta razón que, por más que el Índice de Precios al Consumidor pueda utilizarse como una medida de aproximación de la inflación o el costo de vida, deben señalarse algunas consideraciones:

En primer lugar, se debe tener en cuenta que la inflación es un concepto muy amplio que comprende, además de las variaciones en los precios de los bienes y servicios de consumo de los hogares, la evolución de los precios de los bienes y servicios exportados, de los utilizados como consumo intermedio de las industrias y de los destinados a la acumulación como inversión bruta fija o variación de existencias.

En segundo lugar, un Índice de Precios no es  un índice del costo de vida. Un índice del costo de vida es un concepto teórico difícil de materializar en un número y que intenta dar cierta claridad sobre la satisfacción o felicidad asociada al consumo de ciertos bienes y servicios. Esto, obviamente, está asociado a cuestiones subjetivas que no se pueden generalizar, como los gustos o las preferencias que determinan qué bienes se prefieren adquirir en mayor o menor proporción.

La necesidad de un nuevo índice de precios tiene su causa en los siguientes factores:

* Necesidad de contar con un índice de carácter federal. Esto significa tener una real representatividad del movimiento de precios a lo largo y ancho del país, para los distintos estratos sociales. El IPC Nacional Urbano tiene una representatividad mayor al 86%, abarca a todas las localidades de 5.000 habitantes o más. Asimismo, los argentinos contamos por primera vez con un índice de alcance nacional.

* En la última década se modificó la estructura de consumo del país, fundamentalmente en los sectores de más bajos ingresos. La canasta de bienes que conforman un índice de precios debe ser actualizada para reflejar los parámetros de consumo actuales de la sociedad. En este sentido, cuando surgen cambios estructurales en el consumo de la población, se deben rever las ponderaciones del índice. Por ejemplo, según la encuesta nacional de gasto de los hogares 2012-2013 los sectores populares evidencian un mayor consumo de bienes no básicos como electrodomésticos respecto de la década anterior, así como también un mayor gasto en bienes y servicios de esparcimiento. Estos cambios en la estructura del consumo evidencian la presencia de las políticas de ingresos llevadas a cabo por el Estado Nacional: la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo, reapertura de paritarias, aumentos jubilatorios, etc.

* Con los cambios de autoridades del equipo económico en Noviembre del 2013 se generó una fuerte especulación sobre los precios. En este contexto, el Estado Nacional debe garantizar la estabilidad de las variables macroeconómicas con un índice de precios robusto de alto rigor metodológico, con dos objetivos: Primero poner un coto a las expectativas inflacionarias. Por otro lado, monitorear las variaciones de precios para detectar los posibles abusos oportunistas de ciertos rubros de la economía que los aumentan indiscriminadamente sin basar los mismos en una evaluación real de los costos.

Para concluir, este nuevo índice de precios garantiza una estimación de la realidad más representativa, por el alcance geográfico del relevamiento de los datos y por contemplar los cambios en la estructura del consumo (fundamentalmente de los sectores populares) que son producto de las políticas adoptadas por el Gobierno Nacional con fuerte énfasis en la inclusión social y la redistribución del ingreso. En este sentido, es importante destacar que el Estado cumple un rol fundamental cuando se llevan a cabo medidas para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, y no así en el proceso de formación de los precios, ya que no es, en mayor medida, productor de los bienes que existen en la economía. La nuestra sigue siendo una economía donde la incidencia del sector privado es relativamente alta, como manifestó hace unos días el Ministro de Economía.

Es debido a estas razones que el nuevo Índice de Precios Nacional Urbano contiene el rigor científico y la representatividad necesaria como para desmitificar a las consultoras privadas de siempre, con mediciones que cuanto menos tienen limitaciones metodológicas y de alcance territorial.  

(*) Javier Di Gregorio y Pablo Garrera integran el Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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