El titular de la Asociación de Psiquiatras Argentinos manifestó su repudio al accionar de la Policía Metropolitana y alertó sobre las consecuencias que podrían sufrir los pacientes del Borda debido a las horas de tensión que se vivieron.
Escribe Horacio Vommaro (*)
Desde la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) manifestamos nuestro más enérgico repudio al ingreso de efectivos de la Policía Metropolitana al Hospital Borda, que armados con escudos, palos, escopetas con balas de goma, lanza gases y carros asalto desataron una represión indiscriminada.
Es un hecho muy grave el que fuerzas de seguridad ingresen de esta manera a un ámbito que se presupone está abocado al cuidado de la salud. Es muy grave el avasallamiento del hospital público, es muy grave la represión generalizada contra pacientes, sus familiares, médicos, enfermeros y trabajadores. Se trata de un hecho inadmisible. La represión dejó más de 30 heridos entre pacientes, médicos y trabajadores del hospital.
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Pero más allá de la discusión sobre el número concreto de heridos, la represión policial también dejó profundas consecuencias sobre los pacientes. Tras el ataque entre los pacientes domina el miedo que podría desembocar en distintas respuestas según sus patologías particulares como crisis de ansiedad, actitudes psicopáticas, reacciones paranoides o fantasías suicidas que han obligado al personal profesional de guardia a un estricto control por el riesgo que corren los pacientes.
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Esto es muy serio, por eso desde la Asociación de Psiquiatras Argentinos exigimos una inmediata investigación sobre estos graves hechos y el castigo a los responsables de haber vulnerado la dignidad de los pacientes, de sus familias y de los trabajadores del hospital.
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Sostenemos la defensa del hospital público, de la salud mental, y nuestro compromiso ético con la dignidad de los pacientes.
A lo largo de los últimos años el hospital ha evolucionado positivamente con mucho esfuerzo de sus trabajadores. Hay microemprendimientos cooperativos, funciona la radio La Colifata, hay una buena rotación de pacientes que se internan y se externan, hay un abordaje grupal a través de la palabra y del cuerpo y hay unos 300 pacientes, abandonados por sus familias, pacientes sociales para quienes debe crearse un red intermedia, hoy inexistente en la Argentina, que los pueda contener.
Pero todo esto se vio empañado por lo que hizo el gobierno de la ciudad de Buenos Aires que es absolutamente inadmisible.
(*) Horacio Vommaro es el presidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA)
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