YPF traerá soberanía energética

El diputado nacional por el Frente para la Victoria repasa el maratónico debate que antecedió a la sanción del proyecto para resarcir a Repsol por la expropiación del 51% de YPF.

Escribe Gastón Harispe (*)

En "Pueblo y Ejército", Arturo Jauretche decía, que hay dos fuerzas que a lo largo de la historia se han enfrentado para construir o destruir la Nación: la  fuerza de la Patria Grande y la fuerza de la patria chica.

Las fuerzas de la Patria Grande tuvieron un tiempo inmejorable y contaron con la experiencia de Savio y Mosconi, junto con el desarrollo de las economías regionales – antes, expresiones federales – y la etapa de "vivir con lo nuestro", cuando se ampliaron la logística, la infraestructura y las condiciones para el abastecimiento energético. Hubo principios de soberanía y de defensa nacional que hicieron grande a la Argentina, cuando se unió al pueblo y al Estado. Estas fuerzas desarrollaron al Estado para alcanzar la etapa más importante de la Argentina, que fue la época peronista del '45 al '55, donde hubo desarrollo del Estado y autoabastecimiento.

Posteriormente al '55 también hubo etapas en que se produjo un gran crecimiento del potencial de abastecimiento de energía y de la logística en Argentina.

Esas fueron, a lo largo de nuestra historia, las fuerzas de la Patria Grande, que construyeron las condiciones para el desarrollo de lo que hoy conocemos como una Argentina que todavía, a pesar de los años '90, crece y se amplía, porque tiene pueblo, movimiento obrero, Estado, patriotas y un Gobierno como el de Néstor y Cristina, que supieron reconstruir la Argentina, más allá de las fuerzas de la antipatria, de la patria chica, que no quieren el Estado presente ni el abastecimiento, y que rechazan las condiciones para que la Argentina alcance soberanía energética.

En la sesión del 23 de abril por el acuerdo YPF/REPSOL, sentí en el recinto que estaban estas dos fuerzas contradictorias, sentí la fuerza de cooptación del sector transnacional en las falacias de algunos que mediante argumentos leguleyos y pseudoambientalistas quieren frenar el desarrollo de la democracia y el progreso en Argentina. Esto es tan claro, que hasta hubo quienes se abstuvieron porque no les daba la cara para votar en contra, pero a la vez no podían defraudar las expectativas de esas fuerzas de patria chica que representan.

Considero que el 23 de abril de 2014 es y será una fecha histórica para la Argentina, donde las fuerzas de la Patria Grande logramos eso: tener Patria.

La producción de petróleo creció y la de gas también desde que la empresa es nacional. La operación es acordada y es un buen negocio para los intereses nacionales.  La expropiación nos termina de devolver al camino de la explotación y estrategia autónoma, creando un buen clima de negocios.

El proceso de tasación se desarrolló y el avenimiento y la condición de amistoso del convenio habilita a que el Estado pague "en cuotas" mediante mecanismos financieros y en el tiempo. De lo contrario, debería haberse saldado en un solo pago. Si no hubiera acuerdo de partes, el pago hubiera sido ante un juez en una cuenta habilitada para tal fin.

Si no hubiera habido acuerdo, no hiciéramos el pago definitivo,  y resuelto el conflicto en los tribunales específicos, la posesión definitiva de la empresa hubiera sido una quimera, lo que hubiera dificultado el importante financiamiento necesario para alcanzar los objetivos de la empresa y de todos los argentinos.

El pago de cinco mil millones de dólares en cuotas y con bonos por el 51% de las acciones es un inmejorable número para la Argentina.

(*) Gastón Harispe es diputado nacional por el Frente para la Victoria

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