¿Piquete K mata valija?



  • Como ciudadana, quiero conocer la verdad, cualquiera que ella sea, sobre la valija con los 800.000 dólares. Como televidente, deseo que la TV profundice sobre el tema. El lunes último, me quedé con las ganas: la tele tuvo que correr a cubrir un violento piquete en La Plata que terminó con los detenidos libres.

 


Como ciudadana argentina, me preocupa conocer la verdad, cualquiera que ella sea, sobre la valija de Guido Antonini Wilson con los 800.000 dólares. Como televidente, deseo que la TV me informe sobre el tema.


 


El domingo último, en “Tres poderes”, el ciclo que conducen Luis Majul, Reynaldo Sietecase y Maximiliano Montenegro, por América, pude ver un prolijo informe de Mónica Gutierrez, desde Miami, donde al día siguiente se realizaría una nueva audiencia sobre el caso de la oscura maleta.


 


El lunes por la mañana, control remoto en mano, recorrí los canales de noticias en busca de más datos. Al principio, no encontré más que breves flashes con las declaraciones del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, reclamándoles a los Estados Unidos la extradición de Antonini Wilson. Continué haciendo zapping y al final, me detuve en TN: el periodista Edgardo Alfano estaba dando allí algunas pistas que  contextualizaban la noticia y, obviamente, las seguí con atención. Después, apagué la tele, y salí por un rato.


 


Volví a mi casa pasado el mediodía. En la TV, ya había cambiado el ángulo de la información, como suelen decir. La realidad había obligado a los canales periodísticos a cubrir en directo, durante largo tiempo, la toma del ministerio bonaerense de Desarrollo Humano por un grupo de gente cuya identidad, filiación política y objetivos no terminaban de quedar en claro ni siquiera para los movileros que reportaban desde el lugar de los hechos. Se veía el desmán, los enfrentamientos y las corridas. Se hablaba de heridos, de presuntos rehenes, de bombas molotov. Sin embargo, durante un buen lapso, los cronistas no conseguían saber claramente y de boca de los manifestantes lo más elemental: ¿Quiénes eran? ¿Qué reclamaban? ¿A quién se lo reclamaban?


 


El colmo de la confusión, llegó cuando, en medio de la batahola, se los definió, o se definieron, como “piqueteros K”, con la salvedad de que eran “piqueteros de Kirchner” pero “no de Cristina”. ¿Qué es eso? ¿De qué estaban hablando? ¿A quién respondían y en nombre de qué representados desataban semejante violencia en la ciudad de La Plata? Ésas fueron preguntas cuyas respuestas la TV no atinaba a develar.


 


A medida que aflojó la tensión, los canales de noticias comenzaron a poner a algunos de los manifestantes al aire. Entonces, comprendí menos: hablaban de infiltrados; negaban ser los autores de la toma del ministerio; se quejaban de la pobreza, cuya existencia real no se le escapa a nadie pero que, sin embargo, no explica por sí sola los enloquecidos episodios que acababa de suceder en la sede del ministerio bonaerense.


 


Las horas fueron pasando con el confuso episodio en el centro de la atención informativa. Alrededor de las 22, se supo que todos los detenidos por el asunto que nos tuvo en vilo durante buena parte de la jornada, habían sido liberados.


 


Entretanto, a la TV no le quedó tiempo para informar y profundizar sobre el delicado asunto de la valija con los 800.000 dólares, la audiencia en la que el fiscal del caso sostuvo, en Miami, que los detenidos intentaron sobornar a Antonini Wilison para que guarde silencio sobre el origen de los fondos y en la que un funcionario del FBI manifestó que, a su entender, hay “causa suficiente” para procesar a los acusados. Pregunto: ¿Piquete K mata valija?


 


En la mañana de hoy, martes, hallé, en TN, un informe sobre el caso que me preocupa. La nota incluyó las declaraciones de la diputada de la Coalición Cívica Patricia Bullrich, desde Miami, la ciudad a la que se trasladó para presenciar las audiencias.


 


Pregunto: ¿Será posible que la TV cumpla con el deber periodístico de la continuidad informativa respecto del espinoso asunto de la valija y el dinero o tendrá que salir, hoy o mañana, a correr tras algún otro episodio de origen confuso, contenido violento y un final extrañísimo, sin ningún detenido?

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