Es la acordada número once de la Corte Suprema, que definió la reelección del actual titular del máximo tribunal. Varias puntos despertaron críticas.
Ricardo Lorenzetti.
Primero cuestionaron la urgencia con que se hizo, teniendo en cuenta que tenían mandato vigente hasta diciembre. Luego se puso en juego la salud y la firma de Carlos Fayt, el longevo magistrado que, con 97 años, debió firmar la acordada en su domicilio, contrario a lo que la ley dispone.
El candidato propuesto por el Ejecutivo para cubrir la vacante que quedó en la Corte tras las muertes de Enrique Pettrachi y Carmen Argibay la renuncia de Eugenio Zaffaroni, Roberto Carlés, consideró necesario verificar la salud de Fayt: "Hay un debate sobre si ejercer el cargo sin estar en condiciones implica la causal de mal desempeño y merece juicio político".
"Si hacemos un psicofísico para manejar un auto, no sería descabellado exigir lo mismo para la Corte", añadió el abogado.
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"Lo importante es que quien firma esté en uso de sus cabales. Eso es lo fundamental", dijo, por su parte, Gabriela Vázquez, la titular del Consejo de la Magistratura, en declaraciones radiales. Por la mañana, el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, había cuestionado la firma y a los jueces por aceptarla y aseguro que Fayt "no está apto física ni moralmente para su tarea".
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Por último, Carlés que en el Senado no se cumple la ley, que exige el tratamiento de su pliego enviado por la presidenta, Cristina Kirchner.
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