A las demás delegaciones diplomáticas ya les está empezando a cansar las constantes idas y vueltas que los gobiernos argentino y uruguayo dan con respecto a la instalación de la pastera Botnia (y que hasta hace un tiempo también incluía a ENCE), en territorio uruguayo. La discusión de ayer, en el contexto de la XXXII Cumbre del Mercosur que se desarrolla en Río, entre los cancilleres de ambos países se inscribe en esta línea.
Es que ayer, durante la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía que antecedió a la que hoy tendrán los distintos presidentes, a las acusaciones del uruguayo Reynaldo Gargano les sucedieron las del argentino Jorge Taiana.
Montevideo pretende desde un primer momento instalar, sin éxito, el tema de las pasteras en la agenda del Mercosur, allí, entonces, Gargano volvió a arremeter con la muletilla uruguaya que señala el prejuicio económico que los cortes le ocasionan, y que hasta que estos no se levanten no habrá dialogo.
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En tanto que Taiana, también sin pretensiones de originalidad, le replicó que "el gobierno de Uruguay no ha demostrado voluntad real de diálogo ni de solucionar la controversia por las papeleras ni de respetar el Estatuto del Río Uruguay". Argumento, por otro lado, con el que Argentina inició un juicio a Uruguay el año pasado en la Corte Internacional de La Haya.
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Sin embargo al argumento hay que reconocerle su verdad intrínseca, sobre todo cuando el canciller argentino lo sustentó diciendo: "El gobierno uruguayo dice que no dialoga por los cortes, pero cuando no había cortes se negó al diálogo que había propuesto el presidente Kirchner", en referencia a la reunión que el presidente argentino mantuvo con su par uruguayo, Tabaré Vázquez, en marzo del año pasado, en Chile.
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En aquella oportunidad, Tabaré Vázquez había acordado suspender las obras si se levantaban los cortes; sin embargo, el bloqueo se levantó pero las obras continuaron. Para esta ocasión, ni siquiera está programado un encuentro entre los dos mandatarios, aunque se especuló que podría llegar a haber un encuentro privado entre los dos cancilleres.
Aunque parece que las cosas no está para ello. Y como si fuera poco, y según confesiones que miembros de otras delegaciones le hicieron al diario Clarín, esta retórica rioplatense ya tiene algo cansado al resto de los países, por lo que no se espera que intervengan en un posible trabajo de acercamiento de las partes.
Finalmente, Brasil, de quien Uruguay viene esperando hace tiempo que intervenga en el conflicto, volvió a sostener su postura de que sólo lo hará si los dos gobiernos se lo solicitan. Con esta actitud, el gobierno uruguayo considera que Lula ha terminado por favorecer a la Argentina.
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