Acorralado, el massismo le pasó a Macri la responsabilidad de unir a la oposición

Política

La renuncia de De Narváez allanó el camino para la conformación de un amplio espacio opositor que incluya al Frente Renovador, el PRO, la UCR y la CC a la que hasta el momento se había opuesto el macrismo. El íder del PRO deberá decidir ahora en qué condiciones enfrentará la oposición al kirchnerismo.

La decisión de Francisco De Narváez de declinar su precandidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, lejos de constituir un renunciamiento histórico meditado en soledad, es quizás una de las jugadas políticas más importantes de los últimos meses en la configuración del escenario político con el que se llegará a las elecciones generales de octubre próximo.

Acorralado por el incontenible éxodo de dirigentes , el estancamiento de su jefe político en todos los sondeos de intención de voto y la consolidación de Mauricio Macri como referente de la oposición al kirchnerismo, el Frente Renovador se jugó el todo por el todo para forzar un acuerdo electoral con el PRO al que hasta ahora el macrismo se mostró reacio.

Está claro, la responsabilidad de sellar esa gran alianza opositora ahora quedó en manos de Macri. Podrá debatirse de qué forma se daría ese eventual acuerdo. Como una interna de un espacio opositor en el que confluyan el PRO, la UCR, la Coalición Cívica y ahora también el Frente Renovador en la carrera por la presidencia, algo que Macri ya rechazó. O bien bajo la forma de un encolumnamiento de ese espacio detrás de la figura de Massa en la carrera por la gobernación del distrito con mayor peso electoral del país y en el cual precisamente ni el macrismo, ni el radicalismo y ni la CC-ARI están en condiciones de presentar candidatos de peso. Eso es lo que el massismo les está ofreciendo ahora tácitamente.

Aunque Massa se encargó en los últimos días de desmentir una y otra vez, aunque nunca de manera directa, su eventual abandono de la carrera presidencial, desde su entorno nunca dejaron de abonar esa posibilidad.
Ahora el paso al costado de De Narváez viene de la mano de un pedido concreto: unificar a todo el arco opositor. El diputado lo dejó en claro, su declinación deja el camino abierto a un eventual acuerdo entre Massa y Macri, anticipando así la todavía no admitida voluntad del líder del Frente Renovador de ir por la Provincia.

"Dividir es jugar para Cristina" sentenció De Narváez y siguió: "Sola ninguna fuerza de la oposición puede derrotar a los K".

El massismo le pasó la pelota a Macri que deberá elegir ahora: dividir el voto de la mayor parte del arco opositor o bien liderar una amplia alianza que lleve a Massa como ariete central en la Provincia clave para cualquier aspiración presidencial.

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