Macri o De la Sota, ¿quién cederá en sus aspiraciones?

Política

Aunque oficializaron su intención de confluir en un frente en 2015, tanto el líder del PRO en 2011, como el cordobés en 2003, ya se vieron obligados a bajarse de la carrera hacia la Casa Rosada. Las Legislativas serán clave.

En agosto pasado tuvo lugar el primer acercamiento. Fue en Córdoba y la excusa para el encuentro, la inauguración de la Casa de la Ciudad de Buenos Aires en esa provincia. El gobernador José Manuel de la Sota, que ya había llamado aunque sin éxito a las demás provincias a rebelarse contra la Casa Rosada, recibió a Mauricio Macri. La reunión se repetiría pocas semanas más tarde. Esta vez en territorio del líder del PRO.

A pocos parece entonces sorprender que Macri haya finalmente oficializado su voluntad de confluir con el cordobés en un acuerdo electoral para 2015. Lo que no queda claro es quién de los dos resignará sus aspiraciones. Macri eludió una definición en este sentido. "Después se verá como se acomodan los porotos" dijo.

Tanto Macri como De la Sota ya resignaron anteriormente sus ambiciones presidencialistas a causa de la casi nula intención de voto que arrojaban los sondeos de opinión. En 2003 la puja por la candidatura era con Néstor Kirchner. Muy relegado en las encuestas De la Sota se bajó de la carrera hacia la Casa Rosada.

Lo mismo hizo en 2011 Macri. Sin posibilidades de imponerse en las urnas ante el fuerte respaldo popular que se anticipaba a la gestión de Cristina Fernández, y sin la capacidad de unir a la oposición detrás de su figura, Macri prefirió evitar una derrota electoral y se refugió finalmente en la Ciudad. Su improvisada marcha atrás dejó en el camino las precandidaturas en la Ciudad de Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, que el mismo líder del PRO había lanzado en una suerte de casting de candidatos.

La propia Michetti dio el lunes pasado algunas de las claves de la estrategia que intentará seguir el PRO con el 2015 como objetivo central. En una entrevista concedida a El Cronista, la diputada nacional por el macrismo alentó la conformación de una gran coalición opositora al estilo de la encabezada por Henrique Capriles para las últimas elecciones venezolanas en las que finalmente resultó reelecto Hugo Chávez.

En ese sentido Michetti reclamó que la oposición se una para enfrentar al kirchnerismo en 2015 y sugirió que el candidato a la Casa Rosada debería salir de una interna abierta y obligatoria entre Macri, Hermes Binner y Julio Cobos.

En el esquema de Michetti, por el momento no entra De la Sota.

La ex vicejefa de Gobierno porteño trazó un paralelismo entre su propuesta y la encabezada por Capriles aunque no explicó de qué manera se podrán salvar las diferencias entre los distintos sectores de la oposición para poder concretar esta nueva Alianza. De hecho, tras las elecciones Legislativas de 2009, la oposición fue mayoría en el Congreso y la actividad parlamentaria estuvo prácticamente frenada debido a la incapacidad del autodenominado Grupo A de generar los consensos necesarios para sacar proyectos adelante.

Existe además un antecedente próximo en el que varios precandidatos presidenciales, decididos a confluir en una misma fuerza, pero reticentes a ceder en sus aspiraciones, terminaron por echar por tierra la posibilidad de una alianza electoral. En las elecciones presidenciales de 2011 el Peronismo Federal se desmembró incluso antes de comenzar la carrera. El primero en bajarse fue Felipe Solá. Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Eduardo Rodríguez Saá acusaron el golpe pero mantuvieron su decisión de seguir adelante con las internas abiertas en diferentes partes del país.

En ese camino, el pírrico triunfo del candidato de Das Neves a la gobernación chubutense, lo alejaron de la posibilidad de pelear por la Rosada. Poco tiempo hizo falta para que Duhalde y Rodríguez Saá comenzaran a cruzar acusaciones de fraude. Finalmente se presentaron a los comicios por separado. Sumados, apenas consiguieron el 12 por ciento de los votos.

De la Sota y Macri enfrentan el mismo problema. Fuera de sus respectivos distritos ninguno de los dos dirigentes goza de altos niveles de adhesión.

Por eso las elecciones de medio término de octubre próximo y los acuerdos electorales que logren cerrar serán clave para marcar cuales son las reales posibilidades de Macri y De la Sota. En este sentido Michetti reconoció que las opciones del PRO de convertirse en una fuerza de alcance nacional depende en gran parte de la capacidad que tendrá en los próximos meses de acercarse a otras fuerzas. "A diferencia de otros años, hay una convicción de la necesidad de hacer alianzas y existe un trabajo sostenido de armar el partido a nivel nacional" admitió.

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