De Narváez apuesta a Massa, Macri o Scioli para cimentar sus aspiraciones políticas

Política

Tras la dura derrota que sufrió en las Legislativas de 2013, el referente de Unión Celeste y Blanca ratifica que insistirá con su candidatura a la gobernación bonaerense.

A pesar del más que magro resultado obtenido en las elecciones legislativas de 2013, el diputado nacional Francisco De Narváez no resigna sus aspiraciones y confirmó este miércoles que participará de los comicios del próximo año como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Para ello no descartó avanzar en acuerdos programáticos con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, el referente del PRO, Mauricio Macri y hasta con el gobernador Daniel Scioli a quien convirtió en el centro de todas sus críticas durante la campaña electoral del año pasado.

El líder de Unión Celeste y Blanco destacó su buena relación con Scioli, elogió el crecimiento político de Macri y Massa, y dijo que, aunque reconoce "méritos" en el gobierno nacional, no está ni va a estar en el Frente para la Victoria.

"Voy a hablar con todos para lograr acuerdos programáticos. Cada vez que el gobernador es de tal o cual partido, a la provincia le fue mal", señaló De Narváez en declaraciones radiales. En ese sentido, el diputado opositor explicó que su relación con Macri "está muy bien" y afirmó tener "mucho respeto por lo que ha hecho" para construir una nueva fuerza política.

Respecto de sus ideas para la Gobernación, De Narváez afirmó que buscará "recuperar los fondos que se fueron perdiendo, crear un millón de empleos" y apuntar a la doble escolaridad.

"Lo que tenemos que plantear es un debate y una decisión sobre las 4 o 5 cosas que son vitales para los argentinos. En la provincia de Buenos Aires hoy no te sentís seguro, ni en tu casa ni fuera de tu casa. Tenemos que dar una lucha franca contra el delincuente y contra el narcotráfico", concluyó.

Luego de haber sido el gran ganador de las Legislativas de 2009 cuando derrotó al ex presidente Néstor Kirchner en el mayor distrito electoral del país, pasó en apenas cuatro años a convertirse en uno de los grandes perdedores de las últimas elecciones. Con apenas el 5,4% de los votos quedó muy relegado en las preferencias de los bonaerenses y opacado por un ascendente Massa como referente de la oposición entre los bonaerenses. En las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) había cosechado el 11% de los votos, lo que implicó que en apenas dos meses perdió más de medio millón de votos.

En 2009 había obtenido más de 2,5 millones de votos, el 34,58 del electorado bonaerense.

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