¿Es la autonomía la solución para los problemas de los porteños?
- Luego de la reunión entre el presidente Néstor Kirchner y el jefe de Gobierno electo Mauricio Macri, el anuncio acerca de la modificación de la ley Cafiero generó numerosas especulaciones.
- Minutouno.com consultó a protagonistas políticos de la Ciudad para averiguar qué implicancias tendrá en los vecinos de la ciudad un cambio en la norma.
- ¿Es la autonomía la solución para los problemas de los porteños?
Una pareja de Caballito se quiere divorciar, ladrones roban un kiosco en Mataderos, cortan una calle en Once o un vecino se queja porque no tiene colectivos en la zona pobre del sur de la Ciudad: todos problemas porteños sobre los que el gobierno local no tiene control y están, paradójicamente, a cargo de los poderes nacionales.
En los últimos días, mucho se habla sobre autonomía de la Ciudad y la reforma de la ley Cafiero pero ¿es la autonomía la solución para los problemas de los porteños?
“Desde luego, por ejemplo una policía propia generaría una mejora instantánea en la calidad de vida de los vecinos. Los efectivos estarían al mando del jefe de Gobierno que indicaría en qué lugares proceder, basado en mediciones de inseguridad y a esto se sumaría una mayor capacitación”, aseguró a minutouno.com la diputada del PRO Nora Ginzburg.
Sobre este punto, Ginzburg dice que a pesar de que existe un problema estructural de la Justicia a nivel nacional, la Ciudad podría destinar más presupuesto a este tema para acelerar los procesos judiciales, si tuviera control sobre el tema. “Hoy tenemos una contradicción: la Legislatura dictó un Código Contravencional. Si una persona entra en infracción, el fiscal contravencional le pide a la policía que lo haga cumplir, pero si el Ministro del Interior da una orden contraria, los efectivos le hacen caso y no les importa la autoridad de la Ciudad”, agrega.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una ciudad sin autonomía
La ley 24.588 (denomina “Ley Cafiero”), que limita las atribuciones de la Ciudad, nació en un contexto determinado por pujas y celos entre las provincias y la Capital y respondió a los límites que desde otros distritos veían necesarias para no afectar los bienes federales.
“Hace 12 años no se sabía cómo se iban a construir las instituciones autónomas. Hoy la ciudad administra internamente las faltas, contravenciones y puede controlar. Tenemos una ciudad distinta con la madurez suficiente para tranquilizar el sistema federal”, relató Pierini.
El propio Antonio Cafiero dijo sobre este tema que las leyes se crean en contextos determinados y pueden servir para una etapa hasta finalizar su ciclo.
El largo camino hacia la plena autonomía
“Hay pasos que se pueden dar más rápidamente que otros. La derogación del artículo 7 de la ley Cafiero puede hacerse rápido para traspasar la policía con sus partidas presupuestarias correspondientes. Deberían pasarse las 53 comisarías y bomberos con su personal. Si se tiene que tomar más efectivos se evaluará luego”, dijo la diputada Ginzburg.
Para muchos es un proceso gradual que implica diferentes pasos bastante complejos que incluyen comprar edificios, pensar en regímenes laborales, reformar leyes orgánicas del Poder Judicial de la Nación y de la Policía Federal. Todas estas reformas requieren un consenso.
También habría que crear organismos que coordinen aquellos temas que competan a más de una jurisdicción como crímenes organizados por bandas de la provincia u otras naciones que actúen en la ciudad, colectivos que realizan recorridos que exceden la Capital Federal, entre otros asuntos.
Pierini explicita: “La ley Cafiero se convirtió en un corset para los porteños porque nosotros crecemos y hay cuestiones como prevención del delito local, tránsito, subte, registro de propiedad de inmueble que no se entiende que deban realizarse ante Nación”.
La diputada del ARI afirma: “Nosotros advertimos contradicciones en el oficialismo que hablaba de autonomía en la campaña de Daniel Filmus y sin embargo tiene mayoría en todas las comisiones, donde ni siquiera se está discutiendo el tema”.
A pesar de la voluntad de los distintos actores de la Ciudad, es en las Cámaras de Diputados y Senadores, donde los K son mayoría, donde deberían realizarse las reformas, siempre que exista la voluntad política necesaria.
Claro que la verdadera solución de los problemas no va estar únicamente en la herramienta de la que dispongan los sucesivos gobiernos locales, sino en la capacidad y la eficacia de gestión para mejorar la calidad de vida de sus representados.
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