Escándalo ANDIS: cercados por la Justicia, los Kovalivker se negaron a declarar y buscaron tumbar la causa
Los Kovalivker, dueños de la droguería, Suizo Argentina, guardaron silencio, desplegaron chicanas y buscan anular la causa por corrupción.
Emmanuel, Jonathan y Eduardo Kovalivker
En un intento por eludir la investigación por el escandaloso desfalco en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), los hermanos Jonathan y Emmanuel Kovalivker —máximos responsables de la empresa Suizo Argentina— se negaron a responder preguntas ante la Justicia.
A través de escritos, montaron una estrategia defensiva centrada en exigir la nulidad de las actuaciones y despegarse del entramado de sobreprecios y compras dirigidas por el que la fiscalía los señala como piezas centrales.
Los fiscales Franco Picardi y Sergio Rodríguez (PIA) acusan a la firma de haber cooptado el organismo para maniobrar adjudicaciones por más de $137.000 millones mediante contrataciones simuladas y retornos. Pese a la contundencia de las pruebas, los empresarios buscaron relativizar su responsabilidad responsabilizando al entramado corporativo y cuestionando el origen de los audios y allanamientos que los acorralan.
Silencio, gambetas técnicas y el pedido para frenar la causa: las maniobras de los Kovalivker
La estrategia de los Kovalivker apuntó a derribar las pruebas de la causa antes que explicar el destino de los fondos públicos:
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Negativa a declarar y chicanas de nulidad: Tanto el presidente de la firma, Jonathan Kovalivker (imputado como jefe de la asociación ilícita), como su hermano Emmanuel intentaron anular los allanamientos y los cruces telefónicos alegando que la causa se inició con escuchas "ilegales".
Eludieron responsabilidades individuales: Sostuvieron que la fiscalía los acusa simplemente por "ser los dueños" de Suizo Argentina, argumentando que no existen órdenes ni firmas directas que los vinculen con la manipulación de licitaciones.
Justificaciones insólitas: Sobre los sospechosos ingresos de exfuncionarios y empresarios a sus viviendas en Nordelta, adujeron que se trataba de "reuniones sociales", mientras que Emmanuel intentó desmarcarse de sus propios chats donde definía a un nexo del gobierno como un "gran soldado" de la empresa.
Reclamo por sus patrimonios: Jonathan Kovalivker exigió levantar la inhibición general de bienes que pesa sobre sus cuentas, intentando frenar el embargo dispuesto por la Justicia.
La acusación fiscal: una caja negra de $137.000 millones
La postura de los empresarios contrasta con el severo dictamen de los fiscales, que determinó que Suizo Argentina no operaba como una simple proveedora, sino que manejaba a conveniencia las compras de medicamentos de alto costo del Programa Incluir Salud.
Según el expediente, la conducción de la droguería fijaba precios, coordinaba qué empresas simulaban competir y decidía quién ganaba cada compulsa. La fiscalía remarcó que semejante nivel de manipulación estatal "requirió planificación y gestión desde las altas esferas de conducción de la firma", desmintiendo el intento de los Kovalivker de desligarse de las maniobras.
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