La estrategia que adoptaría la Argentina ante el rechazo de la Corte de los Estados Unidos

Política

Ante el desaire del máximo tribunal, el Gobierno podría pedir la revisión para tomarse tiempo y negociar con los holdouts. Pagará a los bonistas que entraron al canje.

Podría haber decretado el default técnico y cambiar la jurisdicción de pago, pero la Agrentina tomó el camino de la mesura y la negociación, para lo que se tomará los 25 días reglamentarios pidiendo que la Corte revise su decisión de no tomar el caso.

Es la estrategia de la dilación, que se completaría si llegara enero sin pagar, habiendo así vencido la cláusula pari passu, por lo que se vería liberada para negociar con los fondos buitre sin la presión de deber cumplir con el 93% de los bonistas que entraron a los diversos canjes de reestructuración de deuda. Habrá que ver, eso sí, cómo procede a los pagos luego de que se cumplan esos días y el juez Thomas Griesa pueda embargar los fondos argentinos.

Si la Argentina logra dilatar hasta el próximo año el pago a los fondos buitre –como había intentado, según diversas fuentes, al enviar la apelación a la Corte-, los bonistas que sí accedieron a entrar al canje de deuda no podrán reclamar el pago del 100% de sus bonos. De esta manera la Argentina lograría evitar el mayor de los peligros: enfrentar una avalancha de demandas que podrían alcanzar los 30 mil millones de dólares.

Tras la fallida apelación ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, la Argentina tenía dos escenarios posibles y optó por la negociación y la conversación. Es una forma de correrse del torbellino y salvar el prestigio recobrado en estos años ante los mercados internacionales. La otra opción era defender la soberanía de sus recursos, al decidir resolver el pago de aquellos fondos que ingresaron a la reestructuración del canje de deuda en territorio propio y no en jurisdicción de los bancos de Washington, como hasta ahora, para evitar su embargo por parte de la Justicia norteamericana.

Con esa opción el 93% de los fondos buitre que habían entrado en las diferentes versiones del canje habrían seguido recibiendo sus rigurosos pagos (ahora en la Argentina) y no habría reclamos, aunque el 7% seguiría presionando en la Justicia ante el default argentino.

Si bien aún se desconoce lo que hará el juez de Nueva York, Thomas Griesa, quien podría abrir una instancia de negociación, exigir el pago inmediato o intentar un embargo de fondos que caigan en bancos de ese país; la Argentina ya anticipa que no caerá en default y que no dejará que embarguen sus bienes.

La otra opción era pagar el total de lo adeudado, dejando al margen a aquellos fondos que habían ingresado al canje, perdiendo así el apoyo de futuras reestructuraciones y préstamos.

La opción elegida, pese a todo, parece ser la dilación. Habrá que ver si Griesa accede a los pedidos del fondo NML, de Paul Singer, de acelerar el pedido de pago o se abre una instancia de negociación más amistosa, que confluya con la necesidad argentina de ver caer la cláusula pari passu en enero de 2015.

Resta ver la decisión que seguirá el país pasados los 25 días de revisión y el pago del primer vencimiento a bonistas, que cae dentro de ese plazo y estaría a salvo de eventuales embargos. Si continúa el deseo de pagar a bonistas posterior a esa fecha, y no acuerda aún con holdouts, podría modificar la jurisdicción de pago.

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