Gabriela Michetti, la vicejefa social-cristiana de la Ciudad

Política

Télam
Por Télam

  • Pasó por la función pública y por la legislatura porteña antes de convertirse en compañera de fórmula de Macri.
  • Reniega de las ideologías y se define como social-cristiana.

La inclusión de la legisladora Gabriela Michetti en la fórmula PRO fue definda como un factor clave en la victoria de Mauricio Macri, a tal punto que algunos analistas la describen como la revelación de la política.

Ella no toma en serio a quienes la definen como un fenómeno y pide que no sobredimensionen su figura, sobre todo porque -argumenta- aún no mostró de lo que es "realmente capaz" de realizar en la gestión pública.

Antes de acercarse al macrismo, Michetti militó en la Democracia Cristiana y en el ámbito oficial colaboró desde su rol de licenciada en Relaciones Internacionales con el Ministerio de Economía cuando la cartera estaba en manos de Roberto Lavagna, durante la presidencia de Eduardo Duhalde.

Esta mujer de 43 años, que está desde hace diez años en silla de ruedas por un accidente automovilístico, tuvo también un rol "técnico" en el Estado a mediados de la década del '90, con trabajos de consultoría vinculados a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
 
Es oriunda de Laprida (provincia de Buenos Aires) y tiene un hijo adolescente, Lautaro, fruto de su matrimonio con el periodista Eduardo Cura, de quien se divorció hace algunos años.

Conoció a Macri en 2002 en lo que ellos mismos definieron como una "reunión tupperware", donde grupos de dirigentes y referentes sociales se encontraban para analizar la situación del país tras la crisis de diciembre del año anterior.
 
Ella misma cuenta que al principio no comulgaba con algunas ideas de Macri pero que con el tiempo ambos evolucionaron y llegaron a tener "muchísimas coincidencias".

No por casualidad Macri la eligió este año como su compañera de fórmula, en detrimento de las aspiraciones de su número dos y vicepresidente de Compromiso para el Cambio (CPC), Horacio Rodríguez Larreta, quien lo había acompañado en 2003.
 
La elección de Michetti -enlazada a la cálida relación personal que los une- respondió, por un lado, a un reconocimiento por su buen desempeño en la articulación del bloque PRO en la Legislatura, y, por el otro, al sello "dialoguista" que la diputada cosechó entre las demás fuerzas porteñas.

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