Rufino comandó desde YPF la estrategia para llevar a la quiebra a Oil Combustibles

Política

El abogado cercano al prófugo macrista Pepín Rodríguez Simón ideó el plan para despojar los activos de la petrolera y queí pasen a manos de YPF o terceros como el estratégico puerto de San Lorenzo.

Del entrecruzamiento de llamados del prófugo macrista Pepín Rodríguez Simón surgió el nombre del abogado Marcelo Alejandro Rufino, quien actuó en las sombras para consolidar el plan de persecución al Grupo Indalo y la consiguiente quiebra de Oil Combustibles para quedarse con los activos de la petrolera a un precio vil.

Puntualmente, Rufino mantuvo más de 30 llamadas con el operador judicial macrista prófugo Pepín Rodríguez Simón entre el 23 de febrero de 2016 y el 22 de agosto de 2019. La información surge de la causa que lleva adelante la jueza María Servini en la que se investiga el hostigamiento al Grupo Indalo y sus accionistas durante el Gobierno de Mauricio Macri.

Rufino fue un actor clave en ese plan llevado adelante desde que el propio Mauricio Macri les declaró la guerra a los accionistas del Grupo Indalo. Asumió un rol central operando en las sombras desde la petrolera estatal YPF.

El abogado de 58 años tuvo un pasado profesional en el estudio Llerena, fundado por Rodríguez Simón, y además realizó la carrera judicial en la justicia comercial. Paradojas de la vida, llegó a ocupar el cargo de secretario en una carrera que realizó de forma paralela al juez Javier Cosentino, quien llevó adelante el expediente de la quiebra de Oil Combustibles.

Cuando Pepín, en la presidencia de Macri quedó al mando de YPF, convirtió a Rufino en Asesor legal externo, ganando la astronómica cifra de 500 dólares la hora.

Desde ese lugar de asesor, Rufino comandó la estrategia para que en el marco del expediente por la quiebra de Oil Combustibles se liquiden los activos de la petrolera a un precio muy inferior al de mercado, en una triangulación entre YPF y las firmas Delta y DAPSA.

De hecho, en el juicio oral por Oil Combustibles, Carlos Bianchi, interventor, coadministrador y liquidador de la petrolera declaró como testigo que hubo media docena de reuniones con interesados en comprar la refinería, el puerto y la red de estaciones de servicio, entre las que estuvo Lukoil y la propia YPF.

En ese sentido, Bianchi aseguró que para las conversaciones con la petrolera estatal, su contacto era el abogado Marcelo Rufino, con quien llegó a mantener encuentros en la torre de las oficinas centrales. El testigo contó que sondeaba la posibilidad de que se aplique una moratoria para atraer potenciales interesados en los activos y para recuperar la empresa. Sin embargo, las negativas de Rufino y su séquito eran terminantes.

Ahora, los abogados que representan al empresario Fabián De Sousa denunciaron que el gobierno de Mauricio Macri utilizó a la firma YPF, de propiedad mayoritaria del Estado Nacional, como “un eslabón más en la maniobra delictiva” tendiente al desapoderamiento y hostigamiento hacia Oil Combustibles y las empresas del Grupo Indalo.

A respecto, los letrados Carlos Beraldi y Ari Llernovoy, consideran en el escrito que Rufino habría tomado parte de forma directa en el proceso de compra por parte de YPF de los activos de Oil Combustibles y su posterior traspaso a las firmas Delta y DAPSA. Además, el amigo y socio de Pepín habría facilitado contratos de abastecimiento que resultaron onerosos para la propia YPF, pero beneficiosos para Delta y DAPSA.

La maniobra de desapoderamiento de Oil Combustibles suma cada día mayores indicios sobre el accionar coordinado desde el Gobierno de Mauricio Macri para asfixiar a la firma y bloquear cualquier maniobra tendiente al salvataje para evitar la quiebra, dictada en mayo de 2018 por Cosentino, compañero y amigo del propio Rufino.

La impunidad del “grupo de tareas” creado ad hoc para desmantelar el Grupo Indalo era tan grande que Rufino cobró suculentos bonos como asesor de YPF por la quiebra de OCSA (controlante de Oil Combustibles) y la posterior venta de sus activos.

Del entrecruzamiento de llamados de Pepín Rodríguez Simón surgen nuevos datos que arrojan luz sobre el modus operandi del operador judicial del macrismo. Hubo más de 30 llamadas con Marcelo Rufino. Abogado de profesión, Rufino viene del Poder Judicial, del área Comercial. Lo más alto que llegó fue secretario de juzgado. Su carrera la hizo de manera paralela junto con Javier Cosentino, el juez a cargo del expediente de la petrolera Oil.

Los llamados entre Pepín y Rufino que ahora están en el expediente judicial se realizaron entre el 23 de febrero de 2016 y el 22 de agosto de 2019.

Hay un dato que no es menor: Marcelo Rufino integró el estudio Llerena. Pepín Rodríguez Simón fue uno de los fundadores y socios. Es decir, “Pepín” y Rufino son amigos de la vida y de los negocios.

Por esas cosas del "destino", con Mauricio Macri presidente y Pepín director de YPF, Rufino logró convertirse en asesor legal externo. ¿La tarifa?, cobraba la hora 5 veces más que el resto. La cuenta de 500 dólares por hora aún sorprende a los empleados de la empresa estatal que manejaban Macri y Pepín.

Para concretar el desapoderamiento de activos de la petrolera Oil fue clave el accionar de la cúpula de YPF.

Rufino, el abogado formado en el estudio Llerena resultó ser un nexo entre “Pepín” y las decisiones judiciales del magistrado Cosentino.

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