Hija de desaparecidos pide 25 años de cárcel para sus apropiadores

Política

Los abogados de la querellante María Eugenia Sampallo Barragán pidieron hoy 25 años de prisión para los tres acusados del robo y cambio de identidad de la mujer, cuando ella era bebé, durante la última dictadura. 


 


El pedido de la máxima pena prevista para estos delitos recayó sobre los apropiadores Osvaldo Rivas y María Cristina Gomez Pinto, y sobre el militar Enrique Berthier. 


 


Mañana se escuchará el pedido de la fiscalía en la segunda jornada de alegatos en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 5. Berthier, Pintos y Rivas están acusados de ocultamiento y retención de la menor, así como falsificación de la partida de nacimiento.



Lo notable del caso es que la querellante es la propia víctima de esos crímenes, María Eugenia Sampallo Barragán, hija de Mirta Mabel Barragán y Leonardo Sampallo, ambos militantes del Partido Comunista Marxista-Leninista, desaparecidos en 1977.


 


"Lo que declaré, para resumirlo, era que yo tuve diferentes versiones sobre mi origen. La más contundente es ésta, que (Enrique) Berthier me había entregado a ellos. Y evidentemente es la que es la verdadera, ¿no?", señaló en referencia los acusados.


 


Tras exponer las distintas versiones que escuchó durante su infancia, María Eugenia expresó su deseo de que el proceso judicial que atravesó "sirva" a otros jóvenes en su situación y reclamó que "la sociedad deje de aceptar que roben a los hijos de otras personas". 


 


"Para mi familia, para otros chicos que están en la situación en que estaba yo, espero que sirva", señaló.


 


María Eugenia supo, cuando tenía 10 años, que no era hija de sangre de sus padres, pero recién en el 2000 se presentó en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para resolver las dudas sobre su identidad.


 


Las Abuelas de Plaza de Mayo estiman que aún hay 500 jóvenes, nacidos entre 1976 y 1980, que fueron apropiados por familiares de militares o dados en adopción en forma ilegal y que aún no conocen su verdadera identidad.

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