Después del fracasado intento de bocinazo y protesta que Aníbal Ibarra impulsó, se lo vio al ex jefe de Gobierno y ahora legislador con una emocionada "preocupación" por los vecinos de Buenos Aires.
Que la Justicia lo haya absuelto de todos los cargos y que probablemente su destitución haya sido lo más parecido a un golpe de Estado no borra la memoria de los vecinos de Buenos Aires.
¿Es acaso este Ibarra el mismo que, con los cadáveres todavía calientes de los chicos de Cromañón, se reunió con los dueños de los locales nocturnos para ver cuándo reabrían?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Es el mismo este Ibarra el que se escondió durante el fin de año más trágico de los últimos tiempos, como si él fuera Chabán?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Es el mismo Ibarra el que condenó durante horas a parientes de víctimas a calcinarse en las puertas de la morgue para esperar la peor noticia porque nadie sabía decirles si sus hijos estaban vivos o muertos?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ibarra no quiso matar a los chicos de Cromañón. De eso no hay duda. Su destitución probablemente haya sido un linchamiento político innecesario y cruel. Pero verlo en estos momentos desprendido de cualquier tipo de pudor sobre el pasado, movilizando y arengando a los contribuyentes rebeldes contra un aumento desaforado del ABL no es ni creíble ni aceptable.
Existe en psicología lo que se llama el duelo. No sé si Ibarra lo hizo. Pero la gente todavía no lo hizo con Ibarra. El hecho de que alianzado con el kirchnerismo haya podido regresar a una banca no significa que cuente con la bendición de los porteños para erigirse en su defensor.
Siempre sostuve su inocencia en el caso Cromañón, pero no puedo sostenerla en lo que pasó después de Cromañón. Como jefe de Gobierno no estuvo a la altura de las circunstancias, no dio la cara como yo lo hubiera deseado, no se puso al frente del dolor, como los argentinos lo hubieran querido.
No me creo al Ibarra protestón de ahora, como no me creí el linchamiento político cuando lo destituyeron.
Pero existe la prudencia del duelo. Un poquitito menos de "farolería" a la hora de protestar, creo que no le vendría mal.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario