La Iglesia advirtió que el Gobierno no resolvió la inequidad social

Política

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Por NA

  • Lo dijo el arzobispo de Tucumán durante el Tedeum por el Día de la Independencia.
  • Aseguró que "el crecimiento económico no resolvió el problema de la exclusión".

El arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, reclamó una vida digna para los ciudadanos de todas las edades, condenó el trabajo en negro y afirmó que "el crecimiento económico no resolvió el problema de la exclusión y la iniquidad social".



"Hay que reconocer que el crecimiento económico no resolvió el problema de la exclusión y la iniquidad social. Si bien los planes sociales fueron, en su momento, una necesidad para enfrentar la crisis, no solucionan los problemas y cuando se prolongan en el tiempo desalientan la cultura del trabajo", dijo el prelado.



El arzobispo realizó estas apreciaciones durante el Tedeum que se realizó por la mañana en la capital tucumana por el Día de la Independencia a la cual no asistió el presidente Néstor Kirchner.  "La falta de trabajo sigue siendo una deuda social no saldada.



A esto hay que agregar, la iniquidad del pago en negro, tanto de parte de los privados como del Estado², expresó Villalba.  Por otra parte, Villalba planteó la férrea postura de la Iglesia sobre el aborto: "La vida es un don de Dios; la vida del hombre es sagrada e inviolable. La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción hasta su muerte natural".



El prelado también recordó que este derecho a la dignidad también debe alcanzar a los chicos de la calle, a los niños explotados laboralmente o que abandonan la escuela, a los jóvenes que son  víctimas de la marginación social.



"Debemos trabajar por llevar más y mejor vida a nuestros pueblos. Debemos hacer crecer y madurar en nuestro pueblo una vida digna. Una vida digna es una vida auténticamente humana, una vida digna es la que responde al proyecto de Dios sobre el hombre, una vida digna es la que corresponde a su ser de persona", aseveró.



El arzobispo tucumano también afirmó que la niñez debe ser acción prioritaria del Estado y de la sociedad y que los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos. "El trabajo infantil más común en las ciudades es recolectar cartones o limpiar parabrisas en las esquinas.


 


En las zonas rurales el trabajo infantil consiste, principalmente, en ayudar a sus padres en las cosechas", planteó el Arzobispo.  En esa línea, agregó. "En nuestra provincia los niños trabajan
en la cosecha del limón, de la frutilla, y del tabaco. La consecuencia del trabajo infantil es el abandono de la escuela".

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