Lejos de la tregua, sigue el piquete en el acceso a Cerro Dragón

Política

El yacimiento de Pan American Energy, el más importante del país, sigue sin operar, con oficinas destruidas y sus equipos inutilizados.

El yacimiento petrolífero más importante de la Cuenca del Golfo San Jorge se convirtió en una suerte de campo de guerra arrasado.

Los Dragones son obreros de la construcción, disidentes de la UOCRA, que reclaman una mejora salarial que los equipare con los petroleros que trabajan en el yacimiento, con ingresos superiores a los 20 mil pesos.

Tras casi cuatro días de toma, los trabajadores cedieron y la compañía pudo retomar el control de las instalaciones, pero las negociaciones siguen estancadas y las rutas de acceso cortadas. La merma en la producción comienza a preocupar.

Durante el día se intentará retomar el diálogo para destrabar el conflicto entre la petrolera y la facción de la UOCRA. El objetivo es acelerar un convenio en torno de los reclamos salariales y laborales, que permita retomar la producción petrolera en ese yacimiento.

Las bases fueron destruidas y sus equipos inutilizados durante la toma de las instalaciones que entre la mañana del jueves y el mediodía del domingo protagonizaron más de 400 integrantes de la facción sindical de la construcción autobautizada "Dragones".

Camionetas convertidas en chatarra y abandonadas a un costado de los caminos son sólo una de las postales que grafican la violencia con la que actuaron los manifestantes. Y no se trató de daños al azar, ya que las dos plantas que operan con la producción del petróleo, fueron los puntos estratégicos más atacados.

La devastación queda reflejada en la entrada misma al yacimiento. En el ingreso al Distrito 1 de Cerro Dragón, arrancaron las conexiones eléctricas, telefónicas y de seguridad del puesto de control, informe El Patagónico.

Tras recorrer unos pocos kilómetros campo adentro se encuentra la usina o planta generadora de energía, que mantiene interconectado a todo el yacimiento. Esa fuente de energía pone en funcionamiento a los pozos petroleros y también fue blanco de destrozos y pintadas.

En la sala de control destrozaron la pantalla de monitoreo, desaparecieron los proyectores y arrancaron las conexiones internas. Vidrios agujereados, mobiliarios y computadoras inutilizables y cientos de papeles desparramados por los pasillos completan el desolador panorama.

Dejá tu comentario