El jefe del bloque PRO, Fernando De Andreis, recuerda las condiciones en que se encuentra el servicio y el desafío que deberá afrontar la Ciudad para mejorar la red.
Decidimos hacernos cargo del subte para mejorar el estado desastroso en el que se encuentra actualmente.
No
es ninguna novedad que en el subte se viaja realmente muy mal. Con
simplemente utilizar el servicio cualquier día de la semana, queda en
evidencia el colapso que sufren los coches (algunos de ellos tienen más
de 100 años de antigüedad), el deterioro de todas sus estaciones, la
falta de seguridad a la que todos los usuarios se ven expuestos y, sobre
todo, las lamentables condiciones en las que viaja la gente todos los
días.
Esto es producto de la falta de inversión a la que ha
sido sometido constantemente el transporte público en los últimos diez
años por parte del Gobierno Nacional. Lamentablemente, este problema también se ve reflejado en el sistema ferroviario y aéreo.
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Por
todas estas razones, es que desde el Poder Ejecutivo de la Ciudad se ha
enviado a la Legislatura un proyecto de ley para hacernos cargo del
subte y de esta manera, poder mejorar la vida diaria de los usuarios.
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A la hora de afrontar este nuevo desafío, consideramos que lo más importante para poder cambiar realmente la situación lamentable en la que se encuentra el subte es aceptar su realidad.
Querer tapar o negar el estado de emergencia en el que se encuentra
sería una irresponsabilidad grave de cualquier dirigente político. Este
“estado de emergencia” al que hago referencia no es un concepto que
expresa sólo el PRO. Realizamos una auditoría general operativa para que
evalúe los riesgos del subte, y los resultados preliminares reflejaron
que “es absolutamente necesario iniciar un programa de inversiones y trabajos de emergencia”.
No sólo lo decimos nosotros y la auditoría, la gente que utiliza el
transporte diariamente sabe de forma inequívoca que el subte se
encuentra en estado de emergencia y que, como se viaja hoy, ya no se
puede seguir viajando más. Es necesario invertir para lograr un servicio digno, más aun cuando el gobierno nacional adeuda obras en el subte a las que se había comprometido, y a las que no dejaremos de reclamar nunca.
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Estamos
convencidos de que es necesario desarrollar un sistema de transporte
subterráneo que satisfaga las necesidades de los usuarios para poder
mejorar la calidad y seguridad del servicio pero, para ello, necesitamos de la voluntad política de otras fuerzas para que acompañen nuestro proyecto en el recinto.
Sería
cuanto menos incoherente que los mismos que nos pidieron que nos
hiciéremos cargo del subte a través de los medios de comunicación y sus
legisladores no quieran ahora acompañar el proyecto para que esto suceda
efectivamente.
Confiamos que la oposición de la Ciudad actuará con la madurez política necesaria y, a partir de enero, la administración del subte estará en manos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
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