Piden llevar a juicio oral a Jaime y a Schiavi por la tragedia de Once
Lo hizo este miércoles el fiscal federal Federico Delgado. Acusó a los ex funcionarios de "cómplices" y de "privilegiar el interés del concesionario". La requisitoria incluye a los demás procesados por "estrago culposo" y "administración fraudulenta".
En el dictamen del fiscal se hace referencia al mal manejo que tuvieron los subsidios que recibió TBA por parte del Estado Nacional, los cuales -detalló- alcalzaron los 1.924.625.755,67 pesos entre 2003 y 2010 .
En su oportunidad, los camaristas Horacio Cattani, Martín Irurzun y Eduardo Farah procesaron también al maquinista del tren Marcos Antonio Córdoba, a quien Bonadio había sobreseído, por lo que también irá a juicio por estrago culposo.
Por su parte, los hermanos Claudio y Mario Cirigliano, dueños de la empresa Trenes de Buenos Aires, que explotaba el ferrocarril Sarmiento al momento del siniestro, irán a juicio también por el delito de estrago culposo y administración fraudulenta.
Bonadio los había procesado por asociación ilícita que manejó los millonarios subsidios recibidos del Estado nacional, pero esa calificación fue quitada por la Cámara de la causa del juez Bonadío y ahora el caso por los subsidios será investigado por el juez Sebastián Ramos.
Los argumentos del fiscal
"Los trenes perdían sus prendas y nadie los arropaba, quien debía arroparlo no invertía ni arreglaba nada ¿por qué? Por la connivencia de quienes debían custodiar la integridad del armario y su contenido que miraban para otra parte", sostuvo el fiscal en su requisitoria.
"Por ello -agregó- la tragedia permaneció en estado de latencia hasta el 22 de febrero, podría haber ocurrido antes o después".
Respecto de los dueños de TBA señaló que "al apropiarse de los fondos que el Estado destinó para mejorar el servicio, dejaron a un lado el contrato. Al dejar de lado el contrato se olvidaron del servicio. Al olvidarse del servicio no invirtieron. Como no invirtieron la situación se asemejaba a una bomba que podía explotar en cualquier momento. Ello ocurrió el 22 de febrero de 2012".
"Recordemos que TBA era el concesionario del tren y que la CNRT debía controlarlo, pero había alguien por encima de ellos: la secretaría de Transporte que debía aplicar e interpretar el contrato de concesión", destacó Delgado.
Sobre el maquinista Córdoba, consideró que, además de reconocer que el tren frenaba mal, a la par confesó que "no lo paró".
"Esto quiere decir que admitió la materialidad del hecho que trajo aparejada la violación del deber de cuidado que lo envolvía como conductor", subrayó.
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