Vía crucis especial, en memoria del docente

Política

*Más de dos mil personas participaron de la celebración en Neuquén, en la que se alternó la tradición religiosa con el homenaje a Carlos Fuentealba.
*Del acto participaron alumnos del maestro asesinado e integrantes de las comunidades más postergadas de la ciudad.

Télam
Por Télam
La comunidad de los barrios del  Oeste de Neuquén, del sector más humilde y marginal de la ciudad,  realizaron hoy su tradicional Vía Crucis, que tuvo una edición especial debido a que fue centrado en la figura de Carlos Fuentealba, docente que murió tras recibir el golpe de una granada de gas en la nuca, disparada por un policía.
 
La celebración religiosa tuvo un alto contenido político, inspirado en el conductor, el sacerdote Toni Qualiza, quien a lo largo de distintas estaciones estableció paralelismos entre la actualidad social y política, y la época de Cristo.
 
"Jesús fue injustamente condenado y crucificado, era un hombre bueno, pacífico y justo. Y Carlos también, fue un hombre pacífico y solidario injustamente fusilado", expresó al final de la procesión, en la Escuela CPEM 69, donde Fuentealba fue profesor.

En cada estación, el Via Crucis -acompañado por unos dos mil  fieles- fue adquiriendo un fuerte simbolismo, alternando el sacrificio de Jesús y la represión de los docentes por parte del  gobierno neuquino.
 
Precedido por una modesta cruz de madera, el grupo también  pasó junto al CPEM 17, otra escuela donde Fuentealba enseñaba Química y Matemática.

La "traición a Jesús" fue equiparada a la marginalidad a la que está condenado un sector de la comunidad, y a la discriminación y represión sufrida por jóvenes. La crucifixión, con los "crucificados de hoy". "Jesús es azotado", con la vulneración de los derechos.

En la mitad del recorrido la procesión se topó con un grupo de estudiantes que habían tenido a Fuentealba como profesor.

"Carlos vive en nuestros corazones" o "Profe, por siempre en nuestro corazón", rezaban algunos de sus carteles, luego instalados en la escuela, con velas al pie.
 
"La muerte de Jesús fue política, económica y social. Jesús molestaba, y por eso lo mataron. De la misma forma mataron a nuestros mártires", señaló el cura, mientras colgaban de la cruz papeles con los nombres de distintas víctimas de la represión y de la pobreza.

Luego esos nombres fueron bajados y repartidos entre la gente, para colgar sobre la cruz "señales de vida", como guardapolvos de docentes y médicos.
 
La ceremonia terminó con la "resurrección"  en el patio de la escuela, la comunión de la misa, y nuevas reflexiones políticas desde un enfoque bíblico.
 

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