Preeclampsia: estudian las causas de esta enfermedad que afecta a las embarazadas

*Un grupo de investigadores de varios países publicó en la revista Nature un estudio que podría descifrar la causa de la preeclampsia, una enfermedad que afecta de un 8 a un 10% de las mujeres embarazadas en Latinoamérica.
*Esta enfermedad es considerada la segunda causa de muerte materna en la Argentina. Además, puede ocasionar partos prematuros y poner en riesgo la vida del bebé.

La preeclampsia es un extraño síndrome que consiste en un aumento de la presión arterial durante el embarazo, asociado con la proteinuria (niveles elevados de proteínas en la orina) y se manifiesta por lo general después de las 20 semanas de embarazo. Es una de las complicaciones más graves durante este período, pues puede provocar un parto pretérmino, una disminución del crecimiento fetal o la muerte de la madre.
 
“Se cree que esta enfermedad es la consecuencia de una alteración de las arterias espiraladas maternas, que se encuentran en la pared del útero y que determina un aumento de la resistencia a ese nivel, lo cual resulta en una disminución del flujo sanguíneo desde la placenta hacia el bebé”, señala el doctor Ernesto Beruti, Jefe de Obstetricia del Hospital Universitario Austral (MN: 64.705) y agrega que este factor pone en riesgo a la madre y al feto, cuyo crecimiento dentro del útero es menor al esperado. 


Si bien se ha adelantado mucho en el conocimiento de esta enfermedad en los últimos años, el doctor Beruti explica que, a pesar de los enormes esfuerzos médicos en la investigación de esta patología, todavía no se sabe cuál es la verdadera causa que la produce.
 
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, entre un 8 y un 10 por ciento de las mujeres embarazadas en Latinoamérica la padecen, y es la segunda causa de muerte materna en la Argentina.  


Pero las respuestas aún permanecen en las sombras: “Es una deuda pendiente de la obstetricia del tercer milenio”, admite el médico. No obstante, un equipo de investigadores de varios países liderados por Keizo Kanasaki, de la Universidad de Harvard, está estudiando una pista sobre la preeclampsia, que le atribuye su génesis a un déficit enzimático.
 
Una investigación aún incipiente
 
Los científicos observaron en el microscopio que las alteraciones vasculares en la placenta podían deberse a un defecto molecular. Tras varios análisis, pensaron que detrás del problema podía encontrarse una enzima, catecol-O-metiltransferasa (COMT), que sintetiza un derivado del estradiol, el 2-metoxiestradiol (2-ME). La idea surgió porque en condiciones normales los niveles de 2-ME aumentan a medida que avanza el embarazo, y porque la actividad de COMT está inhibida en las mujeres que tienen preeclampsia.
 
Para poner a prueba la hipótesis, los investigadores tomaron dos poblaciones de ratones: una sin la enzima COMT y otra “normal”. Analizaron los embarazos en ambos grupos y vieron que entre aquellos animales que no contaban con la enzima se producían más abortos y más partos pretérmino. Además, comprobaron que al administrar 2-ME a los ratones enfermos, estas circunstancias disminuían.
 
Un examen más detallado reveló que las anomalías en la placenta, los riñones y la tensión arterial de las ratonas que no tenían esta enzima, se resolvían en un alto porcentaje al inyectarles 2-metoxiestradiol.
 
Si bien se manifiesta la capacidad del 2-ME como diagnóstico y agente terapéutico de la preeclampsia, la investigación es aún muy incipiente como para trasladar los métodos y resultados a los seres humanos. Los ratones no desarrollan la preeclampsia tal como las mujeres, si bien muestran los mismo signos.
 
Por esto, el dotor Beruti pide cautela: “Hace falta investigar más. Hay que tener cuidado y no darlo como un hecho”. Enfatiza que no se pueden extrapolar los resultados realizados en ratones en esta fase del trabajo a la mujer embarazada.
 
El tratamiento actual
 
El obstetra comenta que hoy en día, el tratamiento de la preeclampsia abarca el uso de medicamentos para bajar la presión arterial, tales como los betabloqueantes, labetalol, alfa metil dopa o, y, en ciertos casos, el sulfato de magnesio para prevenir las convulsiones que puede producir la preeclampsia.
 
Mucho queda aún por investigar sobre esta enfermedad, para saldar la “deuda pendiente” de la obstetricia con la sociedad; pero haber hallado un indicio sobre su origen y su diagnóstico no deja de ser un paso adelante en el camino hacia la cura.

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