Racing, la trituradora de entrenadores en la era del gerenciamiento
Gustavo Costas se convirtió en el duodécimo entrenador consecutivo que no puede concluir el contrato con Racing, algo que sucede desde que el club de Avellaneda es gerenciado por la empresa Blanquiceleste.
En total pasaron doce cuerpos técnicos en los últimos siete años, lo que da un promedio de un entrenador nuevo cada poco más de seis meses.
El primer entrenador en asumir en la era Blanquiceleste fue Reinaldo Carlos Merlo, quien firmó en ese momento un contrato, según se dio a conocer desde la empresa, por dos años pero 18 meses después Fernando Marín lo despidió.
A Merlo lo reemplazó, en julio de 2002, Osvaldo Ardiles, quien en abril de 2003, luego de quedar el equipo eliminado de la Copa Libertadores, presentó su renuncia, pese a que desde la gerenciadora intentaron convencerlo para que siguiera.
En lugar de Ardiles asumió una dupla técnica que integraron Emilio Commisso y Miguel Colombatti, quienes después de estar al frente del equipo en once partidos fueron reemplazados por Angel Cappa. Pero el ex ayudante de campo de Jorge Valdano en el Real Madrid y Tenerife, ambos de España, duró sólo cuatro meses, porque Marín le pidió que presentara su renuncia, a fines de 2003.
A Cappa le sucedió Ubaldo Matildo Fillol, quien asumió en enero de 2004 pero después de un torneo y medio tuvo que dar un paso al costado, luego de llegar a un acuerdo con Marín para desvincularse del club.
Guillermo Rivarola fue el sucesor del ex arquero, quien se mantuvo en el puesto hasta mediados de 2005. La mala relación con la gente y la decisión de la empresa de no respaldarlo lo obligaron a dar un paso al costado.
Entonces fue el momento de Fernando Quiroz, pero también estuvo pocos meses: se fue al considerar que no le respondían los jugadores. Cómo ocurrió con Ardiles, en ese momento Marín, quien seguía al frente de Blanquiceleste, intentó convencer sin éxito a Quiroz para que siguiera.
En forma inmediata se hizo cargo del equipo Alberto Fanesi, hoy entrenador de Quilmes, para luego darle paso a Diego Simeone. Pero el "Cholo" tampoco duró: Marín se fue de Blanquiceleste y el nuevo gerenciador, Fernando De Tomaso, lo echó para repatriar a Reinaldo "Mostaza" Merlo, que había sacado campeón al equipo después de muchos años.
Merlo dirigió al equipo un torneo y medio, pero criticó públicamente a Blanquiceleste y De Tomaso lo despidió. Vino el tiempo de Miguel Micó que se hizo cargo del plantel hasta que la gerenciadora arregló la llegada del reciente saliente Costas.
El romance entre Costas y De Tomaso duró poco, sobre todo después de que el entrenador se enteró de que en la mitad del torneo le buscaban reemplazante. Un final más que anunciado.
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