A 6 años del primer Ni Una Menos, la reforma judicial está en el eje de la discusión

El reclamo fue ganando territorio dentro de los movimientos feministas y este año logró ser uno de los puntos más importantes de la convocatoria.

El 2021 inició un nuevo femicidio que conmovió a la sociedad. En febrero, Úrsula Bahillo, de 18 años fue asesinada a puñaladas por su ex novio, Matías Martínez, quien era policía en el partido bonaerense de Rojas. A la brutalidad del crimen se le sumaba un dato que indignaba: la joven había hecho múltiples denunciado a su femicida. Tanto las fuerzas de seguridad como la justicia la habían dejado sola. Ursula lo sabía, por eso le dijo a sus amigas unos meses antes de ser asesinada: “Si un día no vuelvo, hagan mierda todo”.

Un nuevo aniversario de Ni una Menos, el sexto desde que en 2015 el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries ganó la calle con el reclamo del fin de la violencia machista, pone en la mira a la justicia. Sin embargo, el reclamo por la inclusión de la perspectiva de género en las sentencias y en toda la estructura judicial no es nuevo, pero tomó más relevancia en 2017 con el femicidio de Micaela García -por quien se bautizó la ley Micaela- y con el bochornoso fallo del tribunal marplatense que se absolvió a los tres imputados por su abuso sexual y femicidio. En los últimos años se hizo evidente la necesidad de un cambio profundo. Se exige a las mujeres que denuncien pero luego el Estado, encarnado en la justicia y en la policía, no las acompaña ni las protege. Por el contrario, suele revictimizarlas en el proceso e incluso ser responsable de su muerte.

La abogada feminista Ileana Arduino explicó a minutouno.com que el reclamo de la reforma judicial ganó terreno dentro del movimiento feminista porque la agenda de violencias fue ocupando un lugar cada vez más importante. "El reconocimiento de situaciones que estaban naturalizadas como prácticas propias de la vida, en el marco de las relaciones de pareja, de las formas habituales de trato entre las personas, generó que fueran problematizadas y visibilizadas como violencias y en gran medida, la respuesta que el Estado fue construyendo es la promesa de atención judicial", dijo.

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#NiUnaMenos, la primera marcha se realizó el 3 de junio del 2015.
#NiUnaMenos, la primera marcha se realizó el 3 de junio del 2015.

Arduino aclaró que estas conductas violentas "muchas veces que estaban reguladas en los códigos penales ,desde principios del siglo pasado e históricamente, por perspectivas sexistas y de discriminación de género entonces eran dejadas fuera de la atención judicial".

En ese sentido, señaló que "el mal desempeño de los sistemas de justicia, de la revictimización, la colocación del sistema de justicia como una instancia productora de una respuesta condujo a que los reclamos se dirigieran su atención privilegiada a la transformación la práctica judicial".

Por otra parte, para la abogada el reclamo se explica porque la justicia es "el poder que menos ha estado alcanzado por los procesos de democratización que nuestra sociedad ha tenido desde la década del 80 en adelante".

¿Cómo se lleva a cabo una reforma judicial feminista?

La imperiosa necesidad de una reforma judicial se convirtió en una demanda social clave para sepultar el sistema de administración de justicia patriarcal que hoy no colabora a disminuir los femicidios en el País.

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Según cifras del Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven” los femicidios en Argentina entre el 3 de junio de 2015 y el 29 de mayo de 2021, elaboradas a partir del análisis de medios gráficos y digitales de todo el país, fueron 1717. Un total de 290 víctimas habían realizado al menos una denuncia y 163 tenían medidas de protección. Puede explicarse el bajo número de denuncias por los conflictos que trae a la víctima acceder a una justicia con perspectiva de género.

Arduino suma un elemento importante para que la reforma judicial no sea una reforma simplemente punitivista. "La resolución de los conflictos de la comunidad en general está concentrada en la prosecución de las formas más pobres de delincuencia que son las protagonizadas por los sectores sociales más desposeído", señala y agrega que en ese escenario "si orientamos las transformaciones que ponen en cuestión el castigo como única respuesta, podemos hacer propuestas muy compatibles con un estado de cosas profundamente dañino para los derechos de todas las personas, no sólo de las mujeres".

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La mamá de Lucía Pérez participó de la asamblea
La mamá de Lucía Pérez participó de la asamblea

Propone así pasar en "la reparación", otra forma de reparo y de responsabilidad. "Cuando decimos el sistema punitivo no responde, no estamos diciendo que no alcanza con la justicia civil. Lo que estamos diciendo es que hay que discutir profundamente si la intervención, la mediación del Estado, va a estar dirigida a absorber violencia, a componer, reparar el daño o va a seguir anclada en la idea de sanción porque se ha violado una ley desentendiéndose de las características que los conflictos tienen y de los intereses concretos que las personas dañadas tienen".

La propuesta de reforma feminista logra plantear entonces un nuevo paradigma de la justicia que se aleja del punitivismo o el aumento de penas. Pensar en "reparar" además coloca a las víctimas en un lugar de mayor autonomía. Esta reparación debe ir de la mano de la articulación de las distintas áreas del Estado para evaluar el riesgo en que está la persona que sufre violencia por motivos de género y ponerla a resguardo, para que no sigamos lamentando en nuestro país un femicidio cada 31 horas.

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