Sergio Agüero, el hombre récord
Desde la previa del torneo se sabía que iba a ser su Mundial, porque todas las miradas estaban enfocadas en él, y Sergio Agüero no le esquivó al bulto, ya que respondió a las expectativas con creces. Y con la obtención del título se convirtió en el tercer jugador en ganar dos Mundiales Sub 20 (los otros fueron los portugueses Fernando Brassard y Joao Pinto, campeones en 1989 y 1991).
El comienzo fue un tanto dubitativo, en ese primer partido ante República Checa en el que todo el equipo desentonó, sólo algunos destellos de su magia aparecieron, pero fue poco, porque todos esperaban más del crack.
A pesar de su corta edad, por experiencia, y por juego, se convirtió en el referente obligado del equipo, y como buen líder tuvo sus buenos escuderos en Maxi Moralez y Ángel Di María, pero los cuidados de los defensores de todas las selecciones siempre se centraban en el “Kun”.
Poco a poco el nivel del equipo mejoró, y Agüero no fue ajeno a esto, porque proporcionalmente el suyo también creció, lo demostró en el 6 a 0 a Panamá, donde anotó dos goles, y dio tres asistencias. O cuando hizo ese golazo de tiro libre, con una parábola perfecta, contra Corea del Norte, para destrabar un partido que se había puesto más que difícil.
A pesar de estas buenas actuaciones, el ex Independiente necesitaba una que destacara y fuera rutilante. Y ese partido llegó en octavos contra Polonia, en el momento que más lo necesitaban, el “Kun” apareció con todo su esplendor, para darle la victoria a la Selección con dos golazos, uno con un sombrero a un defensor, y otro dejando sentado al arquero, y de paso prenderse a la cima de los goleadores.
En los partidos de cuartos y semi, frente a México y Chile respectivamente, no fue vital pero su aporte siempre fue fundamental, incluso haciendo el trabajo sucio de correr marcas, liberando espacios para el ingreso sorpresivo de algún compañero, o asistiendo para dejar de cara al gol a quien estuviera en mejor posición.
Finalmente, en el partido desicivo del Mundial, cuando más se necesitan de aquellos que dentro de un equipo son "distintos", Agüero supo estar a la altura de las circunstancias y cuando las "papas quemaban" y Argentina perdía por un gol ante República Checa, el Diez de esta Selección marcó el empate con una exquisita definición, con la frialdad propia de un crack.
Y como Sergio Agüero es diferente, recibió el Botín de Oro, la distición al goleador del Mundial (6 tantos) y el Balón de Oro, premio al mejor jugador del torneo. Sin palabras.
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