Alumnos se esconden a dormir en el colegio y hacen sus necesidades en pasillos y cajones
Cuatro alumnos de 17 años que cursan el último año del colegio en Rosario, en Santa Fé, se escondieron para quedarse a dormir en el colegio, hicieron caca en el cajón de un escritorio y orinaron en los pasillos. Fueron descubiertos y sancionados con amonestaciones. La suma con una sanción anterior los dejó libres, por lo que ahora deben rendir todas las materias para poder obtener el título. Los padres apelaron la sanción y los chicos reconocieron que "fue todo una pelotudez. Somos cuatro mogólicos".
Este Consejo formado por un docente, un preceptor, un alumno, un directivo y un padre, que surgen del contraturno, para no conocer a los chicos y garantizar neutralidad, decidió aplicar la pena de 15 amonestaciones, que sumadas a las 6 que ya tenían, dejó a los estudiantes en condición de alumnos libres.
Según Ana, la mamá de uno de los alumnos sancionados, la sanción “no es proporcional a lo que los chicos hicieron, ya que durante seis años fueron buenos alumnos y ahora eso no se considera. Podrían haberles obligado a realizar alguna tarea comunitaria”.
" No puede ser que mi hijo se quede a pasar la noche allí y nadie lo sepa. Me mandó un mensaje diciéndome que dormía en lo de un amigo. ¿Cómo nadie se dio cuenta que estaban allí?", agregó.
Nicolás Pinery, presidente del Centro de Estudiantes y compañero de curso de los chicos, en tanto, aseguró que “se quedaron a dormir como una broma de estudiantes, defecaron en un cajón y lo colocaron en el baño, ellos dijeron que fue por una necesidad y urgencia”. Y destacó que "no son constructivas".
Según las autoridades del colegio, citadas por Rosario 12, dos de los alumnos tenían buenos rendimientos académicos, mientras que otro se llevaba cuatro materias, y el otro nueve".
Pineri aseguró que "el error se lo mandaron y tiene que haber castigo; me parece que fue ofensivo para la escuela y para mí, mi escuela es todo" y cuestionó que los chicos no hayan tenido la posibilidad de defenderse.
Además, según publicó La Capital, uno de los chicos escribió una carta a la dirección: “Supongo que tras este episodio debería declararme un imbécil o un estúpido. Quiero pedirles perdón aunque lo hecho, hecho está. Ustedes merecen algo, esta carta no es nada, pero es algo. Yo no soy ladrón, ni resentido. Sólo pasamos la noche allí. Sólo a nosotros se nos ocurren este tipo de boludeces. El personal merece las disculpas, no era para molestar, ni hacer mal a nadie. Soy un boludo, un pelotudo. No me animo a pedir perdón, sólo los grandes piden perdón”.
El resto del grupo, coincidió en otra nota que llegó poco después: “La verdad es que siempre nos dieron lo mejor y les pagamos así. No fuimos en contra de nadie. Fue todo una pelotudez. Somos cuatro mogólicos, no somos ladrones ni resentidos. Es tan pelotudo lo que hicimos que ahora nos avergüenza”, apuntaron.
La hermana de uno de los alumnos sancionados, además, presentó un recurso de apelación contra la sanción, en la que advierte que las penas no deben ser represivas sino pedagógicas y se pregunta “¿qué aprenden los chicos con esta medida, que no vale la pena hacer esfuerzos y ser buena persona si por un error la escuela toma una decisión tan drástica?".
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