Conmovedor relato del Holocausto en primera persona

Sociedad

Cecilia, la madre de Guillermo Borger, relató su experiencia en los campos de concentración durante el nazismo. "Muchos nos preguntábamos dónde estaba Dios", afirmó en "El Oro y el Moro", por Radio 10.

Cecilia Borger en Radio 10
Cecilia, la mamá de Guillermo Borger, titular de la AMIA, relató su experiencia durante su estadía en los campos de concentración de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, donde se exterminaron a millones de judíos.

"Estuve en 6 años en los campos y esperaba la muerte todos los días. Si uno se atrasaba un segundo, lo mataban. Muchos nos preguntamos dónde estaba Dios que permitió tantas muertes", contó en "El Oro y el Moro", por Radio 10.

Según la madre del dirigente de la comunidad judía, "depende del campo de concentración y las ganas de alemanes, dormíamos en estantes de mercadería o en el piso pero no había que llorar porque si un alemán lo encontraba débil, lo mataba. Querían a la gente que trabajaba duro".

"Cuando tenía 13 años vinieron los alemanes, ocuparon Polonia y estaba prohibido que chicos judíos estudien. Los alemanes hacían todas las maldades a los judíos y después hicieron ghetto en Treblinka", describió.

Sobre el primer viaje en tren hacia un campo de concentración, la mujer de 87 años relató que "nos metieron como 200 en el vagón, sin comida y sin bebida, muchos se morían. Yo sobreviví ahí pero perdí a mi papá y mi hermanito de 10 años porque hacían selecciones con los que se atrasaban un segundo y no tuvimos noticias así que probablemente los mataron".

Asimismo expresó que viajaban "como animales", "sin ventanas" y tampoco "había agua ni nada, hacíamos nuestras necesidades en un balde".

"Había que hacer trabajos que no  se adecuaban a nosotros como llevar las piedras al trencito que esperaba abajo de las montañas porque con estas piedra arreglaban calles. Había que treparse y bajar las montaña con las piedras. Si se le caían las piedras, matabas a los que estaban adelante de uno. Hubo muchos muertos", detalló Cecilia.

Sobre su estadía en Auschwitz-Birkenau, precisó que "no era sólo campo de trabajo sino de exterminio" donde "de las duchas podía salir agua o gas, a mí me tocó el agua pero a otros les tocó el gas y después los cuerpos los llevaban a hornos crematorios".

"Me pegaron mucho. Al lado de la cocina, que era para alemanes, fui a donde tiraban los restos de la comida y uno me pegó con su carabina. Hasta ahora sufro mucho porque tengo dos costillas rotas", contó la mamá de Borger.

En Auschwitz conoció a Josef Mengele, un médico reconocido por sus experimentos con detenidos de los campos de concetración."A Mengele le vi la cara. qe era fea, fea fea", enfatizó.

Viendo en retrospectiva la persecusión del nazismo, indicó que le queda "dolor y tristeza porque perdí parte de la familia. El tatuaje fue lo de menos, había sufrimientos mucho mayores".

"Guillermo (Borger) nació en Alemania después de la guerra. Queríamos irnos porque ya desconfiábamos y nos propusieron ir a la Argentina. Alguien de los sobrevivientes tenía familiares ahí y llegamos al Once", señaló sobre su llegada al país.

Lejos de guardar rencor y odio hacia los alemanes, Cecilia aseguró que "Alemania es otra vez un país culto" e incluso "los mismos hijos y nietos de los capos de los campos se concentración se avergüenzan de sus padres y abuelos, ellos ya no tienen la culpa".







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