Un arqueólogo mendocino denunció que faltan pruebas para incluir una ruinosa instalación de San Juan en una ruta turística del Camino del Inca en formación. Advirtió que los restos de construcciones de piedra y los tramos de caminos de la Cuesta del Vallejo, en la Quebrada de Conconta, no son incaicos, sino que fueron construidos entre 1956 y 1957 por obreros que trazaron una huella hacia el Valle de Cura.
El sitio de la polémica fue escogido por el gobierno de San Juan para el Camino del Inca, con el visto bueno de los profesionales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), que lo consideran incaicos.
Sin embargo, el arqueólogo mendocino Alejandro García consideró que faltan pruebas científicas para incluir a esas instalaciones en el proyecto Camino Principal Andino o Qapaq Ñan, más conocido como Camino del Inca. Este paseo, que incluye a varios países y provincias argentinas, será presentado ante la Unesco para que lo declare Patrimonio de la Humanidad.
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Según publicó hoy el diario Uno, de Mendoza, el sitio fue investigado por la directora de Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo Profesor Mariano Gambier, de la UNSJ, Catalina Teresa Michieli; quien reconoció la necesidad de “que estudios más profundos de cada zona podrán aportar evidencias en la medida en que se realicen sobre bases sólidas y sin especulaciones a priori o con poco fundamento”.
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En el lugar, hay cinco grupos de estructuras y cuatro tramos de caminos Incas, que carecen de restos arqueológicos y sedimentos, por lo que no pueden datarse. Tampoco hay elementos orgánicos propios de las actividades del imperio.
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García, que es investigador del Conicet y titular de Arqueología en la Carrera de Historia de la UNSJ, abrió la polémica e instaló el debate, al poner en duda que los habitantes de Guanacache sean huarpes, en un trabajo presentado hace un mes en un congreso nacional en Jujuy.
Según el investigador mendocino, tampoco los rasgos arquitectónicos de las instalaciones son Incas, porque no contemplan formas edilicias características, como kallankas –recintos rectangulares de hasta 70 metros de largo– o ushnus –plataformas sagradas. “Muros de doble hilada, las banquetas, los escalones aterrazados, el uso de mortero o barro, se encuentran en construcciones hispánicas aún en uso”, afirmó el arqueólogo.
García reclamó una nueva investigación y “si (las instalaciones) resultan ser inca, bienvenidas sean”.
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