Boludo se nace o se hace, conocé el origen de la palabra

Sociedad

*minutouno.com indagó de dónde viene este término tan argentino.
*Una palabra que va de la ofensa al piropo, pero con muchos términos medios.

Como muchas otras cosas, con la palabra “Boludo” todo depende del contexto y el énfasis con que se la pronuncie. Porque no es lo mismo un cariñoso “Che, boludo tené cuidado” que enojarse con alguien al grito “Ese tipo es un reverendo boludo”. Tampoco usarla para indicar una acción fácil de realizar ("Es una boludez") o para referirse a quien se hace el tonto. (“Se hizo el …) Igualmente, no vamos a cometer el error (¡o la boludez!) de filosofar solos y buscamos la opinión de los especialistas. 


 


Pero antes que arrecien las quejas, minutouno.com se comunicó con el COMFER para saber si se podía publicar la palabrita en cuestión. “Nosotros no sancionamos la aparición de la palabra boludo, ya que está muy incorporada al uso cotidiano y no resulta agresivo”, explicó  Estanislao Graci, responsable de prensa del organismo, y destacó que “sólo castigamos este tipo de expresiones si se repiten en un discurso soez, cuando se insulta por insultar o si tiene otras connotaciones”. 

Aclarado esto, si se quiere rastrear en las tinieblas y desempolvar la génesis del término, nada mejor que la semióloga María Mensi  “Viene de bolo, que en griego significa ´balón´. O sea, algo que rueda y que es manipulado por quien le da impulso y lo hace rodar”, explicó a minutouno.com. Y va más lejos: “De ahí se fue deformando y devino en boludo para referirse al que se deja patear, como una pelota”.


    Viene de la palabra “boleado” en alusión al que quedó atrapado con las boleadoras. Wikipedia

 


Para el filósofo José Pablo Feinmann, autor de El país de los boludos , "la palabra es un reconocimiento (tal vez no consciente) del estado de las cosas, no un agravio” y hasta se permite desarrollar un chiste donde esta mal llamada mala palabra (Fontanarrosa las justificaría diciendo que “¿por qué malas si ellas no hicieron nada”?) ilustra un momento histórico de nuestro país durante la década del 90. “Un tipo le dice a otro: ¿Sabés cómo le dicen a Menem?. El otro contesta: “No”. El primero dice: “El rey de los boludos”. El otro pregunta: “¿Por qué?”. El primero explica: “Porque él es el rey y nosotros los boludos”.       


 


Si hasta Nacha Guevara, cuando cantaba canciones de protesta en los 60 y 70, tenía su propia "Canción de los boludos".                         


Del afecto al insulto…

El fenómeno de incertidumbre etimológico también llegó a la Web, donde hay foros que debaten el confuso origen de este término tan argento. Así, algunos lo consideran “tan vulgar que no debería usarse” y hasta hay señoritas que indagan si realmente existen las “boludas” porque, claro está, las mujeres desconocemos de esa parte genital. Por su lado, un peruano llamado Alejandro también encontró su propia explicación: “Se puede categorizar a un argentino por la manera y frecuencia en que usa la palabra boludo”, comentó. 



Desde otro ángulo, y a modo de bajar a tierra tanta filosofía sin claustro, desde la siempre jocosa revista Barcelona detallaron un “boludometro” y describieron ciertas acciones que pueden catalogar a un hombre como dolobu: “el que manifiesta su adhesión diciendo “¡total!”; el que saluda por el Día del Amigo; el que dice “un suponer"; el que se copa escuchando música y hace como que toca la guitarra eléctrica; o el que en lugar de pedir disculpas dice “sori". Como para que nadie tire la primera piedra…

Más argentino que el dulce de leche

Pero todavía nos preguntamos, cómo pudo una expresión-insulto colarse en el léxico y en qué momento sucedió: “Es muy de los años 90, de alguna manera algo que nació en la jerga juvenil y se fue extendiendo al resto de la sociedad”, explicó a minutouno.com una licenciada en letras de la UBA que –dadas las 6 letras en cuestión- prefirió preservar su identidad. 

También ubicó a los medios de comunicación como órganos legitimantes del vocablo: “Al igual que otros conceptos que en ciertas contextos son de uso ofensivo, al aparecer en los medios su uso se torna aceptable y amistoso”. Así el “boludo” inundó series de ficción para retrartar el habla “la gente” o se inmortalizó en boca de conductores. Y ni hablar de los participantes de Gran Hermano, que dicen más boludos que todos los argentinos juntos.     

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