Le otorgan la prisión domiciliaria a Carlos Carrascosa
El viudo de María Marta García Belsunce fue beneficiado por la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro. Por el momento continuará detenido porque "los informes médicos de la causa están desactualizados".
En disidencia, votó Ernesto García Maañón, que consideró que podría morigerarse la prisión bajo caución real y retención del pasaporte.
Díaz Cantón señaló en su nuevo escrito ante el TOC 6 que "la resolución, al ser favorable en su parte dispositiva, no puede ser recurrida en Casación, a pesar de que, paradójicamente, por sus consecuencias y efectos, provoca un enorme perjuicio" a su defendido.
Además, advirtió que "esta situación amenaza con repetirse hasta el infinito, dado que no se puede ignorar que los informes médicos no serán de un día para el otro, como tampoco lo será la resolución del Tribunal, ni el trámite del nuevo recurso".
El defensor también relató que a comienzos de marzo, la hermana de Carrascosa -única familiar de sangre que le quedaba con vida- sufrió dos ACV, la misma enfermedad que se teme que pueda padecer Carrascosa en prisión, y luego falleció.
El abogado pidió que trasladaran al viudo para que la pudiera visitar, derecho que no se le niega a ningún detenido sin sentencia firme, pero comenzó una serie de idas y venidas burocráticas en el Servicio Penitenciario.
Pasado un mes y ante la omisión de cumplir lo ordenado por el Tribunal, la defensa promovió un hábeas corpus correctivo y, a la semana, la hermana de Carrascosa falleció, pero las autoridades dijeron que no tenían un móvil para el traslado al velatorio.
Este se le ofreció cuando el sepelio ya había culminado, pero el detenido se negó a ir porque ya no quería ver a su hermana en el cementerio. María Marta García Belsunce (50) fue hallada muerta el 27 de octubre de 2002 en su casa del country Carmel, de Pilar, con medio cuerpo semisumergido en la bañera, y su marido siempre sostuvo que creyó que se trató de un accidente porque era "muy torpe".
Sin embargo, una autopsia practicada un mes después comprobó que la mujer había sido asesinada de seis balazos en la cabeza y el viudo se convirtió en el principal sospechoso.
En 2007, el TOC 6 de San Isidro lo condenó a cinco años y seis meses de cárcel por el encubrimiento del crimen, pero lo absolvió del homicidio, en tanto dos años después, el Tribunal de Casación Penal lo sentenció a prisión perpetua como coautor del crimen.
El fallo fue apelado ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense que rechazó el recurso por cuestiones técnicas, pero en marzo último el viudo logró que su condena llegue a la Corte Suprema de la Nación para ser revisada.
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